VA DE SERIES

True Blood, Breaking Bad, Raising Hope, Misfits, Wilfred, Modern Family, Game of Thrones, Boardwalk Empire, The Walking Dead… ya es un hecho, abrir la página de seriesyonkis, danko o pepito supone una perspectiva mucho más rica y mejor que la cartelera de cualquier cine, en parte por la variedad del menú y en parte por la calidad del mismo, HBO, Showtime, AMC… han subido el listón del género de la serie televisiva, redimensionando para siempre el formato y alejándolo del aura de la serie B.

Véase el éxito mundial de dos superproducciones para la cada vez menos pequeña pantalla de nuestros hogares, Game of Thrones y The walking dead. Y digo superproducciones por el propio planteamiento de las mismas,  enraizadas en los géneros de la fantasía y la ciencia ficción siempre tan caros de adaptar, tan espectaculares cómo dificultosos. La primera, Juego de tronos, de la factoría HBO y con el sello de David Benioff y D. B. Weiss adaptando la novela homónima de George R. R. Martin, introductoria de la extensísima saga canción de hielo y fuego.

Todo un pelotazo, la compra de la historia por parte de la cadena entusiasmó a la legión de fans de la popular saga literaria desbordando toda expectativa, la producción de la misma se convirtió en todo un reto desde el primer día y el resultado no se puede discutir, millones de seguidores en todo el mundo pendientes de cualquier nuevo avance que asome por la web. De esta primera temporada destaca el gran papel de Sean Bean, quedando ahora por ver qué nuevos giros veremos en abril con el estreno de la segunda temporada. A priori el reparto se presenta bastante envejecido en comparación con lo que se ve en los libros, en los cuales el desarrollo argumentativo es extremadamente lento transcurriendo apenas un par de años en los cuatro tomos (Winter´s keep on coming), provocando adaptaciones a menos que estos actores resulten inmunes al paso del tiempo. Habrá que ver también cuantas temporadas se propone sacar adelante la HBO y cuántas verán finalmente la luz. Personalmente espero un mayor despliegue de medios para la próxima temporada superando situaciones como el pauperismo escénico en el torneo de King´s Landing,  así como recursos tan poco originales cómo dejar inconsciente al protagonista a la primera ocasión para ahorrarse las escenas de lucha.

The walking dead es otro tanto de lo mismo. Adaptación de Frank Darabont del popular comic americano para la cadena AMC. He leído recientemente que el propio Darabont ha causado baja de última hora en el proyecto televisivo así como la existencia de dudas respecto a su continuidad por problemas presupuestarios. En cualquier caso es seguro nuestro disfrute de al menos una segunda temporada protagonizada por el mismo elenco de la primera,  con Andrew Lincoln a la cabeza. Temporada en la que espero se solucione la falta de ritmo vista en algunos episodios de la primera (tell it to the frogs), poco procedente para una serie con el fin del mundo cómo escenario. Ya es hora de ver más acción y Apocalipsis sustituyendo al aura de angustia e incertidumbre tan característicos de la primera temporada. Dios no habría creado los zombies y las cortacésped si no quisiese que atropellásemos a lo uno con lo otro.

Hablando de dramas un tanto lentos hay que hablar de Breaking Bad. Creada y dirigida por Vince Gilligan para AMC, esta serie es básicamente la culpable de que me imagine un laboratorio de metanfetamina dentro de cada autocaravana que veo, es más, es la culpable de que me imagine a mi mismo cocinando meta y haciéndome rico dentro de esa autocaravana. Grandísima serie y tremendo reparto. Su catalogación como comedia resulta por el contrario inconcebible, Walter White (Bryan Cranston) es un brillante químico fracasado en su carrera que se dedica a las clases de instituto, pasa sus tardes pluriempleado en un túnel de lavado, tiene un hijo con parálisis cerebral y una mujer embarazada… cuando le diagnostican cáncer de pulmón.  Entiendo que el surrealismo de algunas escenas resulte cómico, así cómo que el rostro de Cranston tan reconocible por su papel en Malcolm pueda confundir, pero llamar a esto comedia no tiene perdón. Críticas, la constante búsqueda de simbolismo y el protagonismo de distintos elementos de atrezo puede llevarte a pensar por momentos qué estás viendo alguna insufrible película centroeuropea, además de la profunda aversión que me despierta la brillante actuación de Anna Gunn en el papel de la insufrible, manipuladora, controladora y desagradable en general Skyler.

Espero también cómo agua de Mayo la nueva temporada de Boardwalk Empire, el drama mafioso del creador de los soprano e inspirado en la Atlantic City de la ley seca que tan buena imagen me dejó tras su primera temporada. Así cómo una nueva temporada de la eléctrica e impactante miniserie Misfits, tan recomendada por Chavis (Xavi-catalán, Txabi-vasco, Chavi-Asturiano, Chavis –rizando el rizo) cómo original.

En curso se encuentra la cuarta temporada de True Blood, con un nuevo capitulo on line cada lunes y el ritmo habitual de resolución y aparición constante de nuevas tramas. De momento la temporada lleva mejor ritmo que su predecesora y resulta -salvo por un terrible inicio de temporada al mas puro estilo embrujadas- igual de brillante que de costumbre. La adaptación televisiva de las novelas de Charlaine Harris se mantiene relativamente fresca e igual de recomendable para aquellos que aún no la conozcáis, no así cómo otra de mis favoritas: Californication, muerta entre los grises de todos los finales que se alargan demasiado, no sobrevivió a los cambios bruscos en el reparto ni al excesivo victimismo de su protagonista. Una verdadera lástima.

Ahora bien, alegra esa cara,  hablemos de comedias. De una parte la familiar –valga la redundancia- Modern Family, una tanto convencional pero aún así brillante comedia de situación, Wilfred, que merece su comentario aparte, y Raising Hope, lo último del genial Greg García.

Ryan es un joven frustrado, descontento con su trabajo y con su vida que ha decidido despedirse del mundo cuando conoce a Wilfred,  un australiano disfrazado de perro adicto a la marihuana y al caos social, al que el resto de la sociedad ve únicamente como a un perro y a quién solo él escucha hablar. No deja de ser el cuento del hada madrina, un viaje en busca de la realización personal guiado en este caso por un hombre en disfraz de peluche ninfomano, bebedor, drogadicto y manipulador. ¿En el reparto? Ni más ni menos que Elijah Wood, que ahí es nada.

Por último pero no por ello -ni de lejos- menos importante, Raising Hope. Una de las alegrías-revelaciones de la temporada. Un nuevo puntazo del creador de  Me llamo Earl basado en esta disfuncional familia de clase baja americana, cómico exponente de la White trash. Un reparto sin demasiadas caras conocidas y un argumento construido únicamente en busca de la diversión pura en torno a la historia de un padre soltero. Situaciones surrealistas para alegrarte los veinte minutos del desayuno antes de ir a trabajar, ideal para empezar el día con una sonrisa o no acostarse enfadado, no deberíais perdérosla.

JUEGO DE TRONOS (VÉASE: LA SILLITA DE LA REINA)

Muchos ya habréis oído hablar acerca de la nueva serie de la HBO, Game of thrones o Juego de Tronos, puede que varios ya hayan visto su primer episodio en versión original subtitulada y quizá alguno se haya leído los libros de George R. R. Martin. Pero yo más. Yo las tres cosas.

Y es que la campaña de marketing y publicidad que se le ha proporcionado a esta producción lleva cerca de un año por todas partes, trailers, making off, comentarios del director, autor y actores… siempre en youtube, siempre filtrándose al ritmo marcado por la productora, y mientras tanto todos, yo incluido, firmes y a la expectativa, aplaudiendo cada nuevo gesto como buenas focas de acuario esperando otra sardina rancia.

A este respecto reconozco que el primer episodio fue un jarro de agua fría. No digo que estuviese mal, sólo que me esperaba más, me temo que en otra vida hubiese sido una foca terriblemente ambiciosa. Reacción por otra parte natural a las expectativas desbordantes, a los fastuosos avances de quince segundos, a los comentarios de los actores, directores y demás publicistas, pero en mi caso decepcionante sobretodo por las declaraciones del autor de la obra.

En ellas el escritor defendía y por explicarlo en pocas palabras algo así cómo un género de fantasía de pelo en pecho. Criticaba el amaneramiento de este tipo de escritos en las últimas décadas y reclamaba un cambio, una recuperación o yo que sé, en cualquier caso parecía tener las cosas claras. En su momento no pude menos que estar de acuerdo con él, hace unos diez años que no leo fantasía desde que me atiborré con la saga de la Dragonlance. Y ya más o menos desde entonces consideró estas lecturas prescindibles. Pero la idea de Martin de un despiadado mundo fantástico, plagado de violencia lo místico y lo brutal me pareció una buena idea. Nada de orcos de esos de buen rollo que no dan cepillados a una panda de maricones con pintas y pies peludos de excursión por la campiña. ¡Olé tus cojones Martin!

Pero claro, empiezan a venderte la moto con tanta antelación que la imaginación se te dispara, ya te esperas una Harley y te cascan un ciclomotor. Primer capitulo lento flojo y confuso, se lo comenté a David y me dice que me deja el libro.

Juego de Tronos, de George R. R. Martin. Setecientas y pico páginas que no me han dado para una semana, eso sí, en lectura diagonal. Esto es, se empieza una página por la esquina superior izquierda y se deja caer la vista en línea recta hasta la inferior derecha, y es que al menos un 20% del libro se reduce a descripciones de bastos paisajes y fastuosos ropajes. Sr. Martin: un prao es un prao aquí y en las islas del Ocaso y me importa una mierda, ¿eh? ¡Una mierda! que ser Tullyn de Roca Pollatiesa lleve un faldón de suave terciopelo en varios tonos de azul y una bruñida coquilla de latón con incrustaciones de amatista. Más cosas, los diálogos suelen ser una sucesión de largas declamaciones y discursos intercalando alguna frase lapidaria (¡Y a mí me preocupaba que añadir demasiados matices gestuales hiciese lentos los diálogos! ¡Mi madre! ¡Martin salao que te enrollas más que las persianas y aburres a las piedras!). Sobre los personajes, decir que en este primer libro la acción recae principalmente en dos familias, los Stark de Invernalia y los Lannister de Roca Casterly, vikingos justos y afables de una parte y endógamos, traidores y mentirosos por otra. Cómo notareis en esta fina ironía quiero decir que los personajes resultan planos, dando a veces la sensación de dirigirse a un final decidido con demasiada antelación, que no es que la historia no busque sorprender, sólo digo que a veces lo busca demasiado. A lo largo de la historia se suceden las confrontaciones, los desengaños, los descubrimientos y las traiciones, todo y eso sí cómo enmarca el autor en una sucesión interminable de sobrecogedores paisajes y fastuosos ropajes, sobrecogedores paisajes y fastuosos ropajes, sobrecogedores paisajes y fastuosos ropajes… Martin joder, secas a las figales.

La acción se encuadra en un universo imaginario que recuerda horrores a la Inglaterra medieval. El que espere dragones que ni lo intente, todos muertos y cómo mucho un par de zombies, pero me comentan que la cosa cambia en las continuaciones del libro dónde la todo se anima por los reinos. Reinos de los que, y de aquí el entusiasmo y el énfasis (ÉNFASIS) de Martin por los praos y los jubones, la crítica podrá decir que componen un universo mágico y cautivador brotado de la imaginación única de George R. R. Martin.

¿La historia? Bastante tópica. ¿Los personajes? Tibios. ¿Se lee el libro? Se lee. Y es que es un best seller de los pies a la cabeza, una historia que reconoceré que puede llegar a enganchar mucho cuando ella reconozca que ha fallado estrepitosamente enganchándome a mí. Y es que me ha hecho sentir un ni contigo ni sin ti clásico. Situación que me recuerda horrores a LTP.

¿La serie? De momento digamos que HBO, ellos no tienen que irse tanto por las ramas y pueden sintetizar mucho, todavía creo que cómo siempre sacarán un gran partido de la historia y le darán mucho lustre. También creo que el bueno de Martin no tendrá que volver a trabajar en su vida.  Ya tenéis esta creación de David Benioff y Dan Weiss en el portal seriesyonkis, en un par de meses supongo que lo empiece a ofrecer canal plus. Cómo siempre y ante esta casa poneros en lo mejor aunque os advierto desde ya que algunas de las tramas paralelas son un coñazo impresionante, Sansa especialmente y que espero que le pongan remedio.

Alguno pensará que he sido duro con el libro y puede ser, pero es que los prólogos de setecientas páginas y el afán por las trilogías despiertan en mí al crítico salvaje.

Mañana artículo sobre fútbol y pasado articulo sobre política, los he pospuesto demasiado y ahora tengo que sacarlos cómo churros. Y a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga…

ANIME DE CALIDAD Y BARATO. ESCAFLOWNE Y NEON GENESIS EVANGELION

Japón está, desgraciadamente, de moda. Y mientras el conjunto de su sociedad le da al mundo, españolitos y españolitas incluidos, una soberana lección de comportamiento ante una catástrofe de proporciones bíblicas servidor se encontró con lo siguiente, entre las novedades de series yonkis una nueva serie de Anime llamada D-Gray man. No soy nada fan del género – géneros de animación japonesa, no obstante y cómo en todo hay excepciones.

El anime viene siendo la adaptación a la televisión del manga (palabra japonesa que denomina a las historietas o cómics de modo genérico), las series del género suelen tratar una trama compleja a través de un número limitado de episodios marcados por la mitología, ciencia ficción, historia, universos paralelos, fantasía, etc.

Son muchas las derivaciones del género, entre ellas el hentai, que viene a ser un formato de animación pornográfica para adultos. Básicamente una serie de universos en lo que todo lo que sea capaz de violarte lo hará y todo lo susceptible de ser violado lo será repetidas veces y con extrema brutalidad. De hecho si esta mañana al salir de casa al trabajo no te han sodomizado cuatro veces significa que no estás en un universo hentai, en qué universo se encuentra la mente de sus creadores ya puede ser una incógnita mayor. En cualquier caso esto es lo que ocurre cuando confías la producción de series de televisión a vírgenes asiáticos de cuarenta años.

Sobre la mencionada serie D-Gray man, baste decir que no revolucionará el género. En mi caso sólo me propuse analizarla en busca de similitudes con el personaje que da nombre a este mismo blog que, casi que para bien, son nulas. Esta adaptación anime del manga de Katsura Hoshino está ambientada en un final alternativo del siglo XIX marcado por una guerra entre demonios y exorcistas, que no te digo nada y te lo digo to. Tiene un total de unos cien episodios en castellano y todos los ingredientes de una buena serie en su género, a mi me sobró con ver los diez primeros episodios pero repito, no soy nada fan del género.

Ahora sí, las excepciones. Sólo señalaré dos porque en mi caso son las únicas. En primer lugar y de modo preeminente tengo que hablar de La visión de Escaflowne. Serie de Anime de veintiséis episodios producida por Sunrise y estrenada en 1996. En ella Hitomi Kanzaki es transportada por una fuerza misteriosa a la tierra de Gaea, un planeta mágico desde el que se observa la tierra y la luna y dividido por la guerra. En él los diferentes reinos tratan de sobrevivir al afán expansivo del Imperio de Zaibach, en medio de la vorágine destructiva Hitomi y el príncipe Van de Fanelia tratan de poner a salvo el wimelef  mágico Escaflowne (robot de combate pilotado por Van) de las garras de Folken y la implacable Dilandau. Una historia de fantasía clásica de enorme calidad y muy recomendable.

En segundo lugar quiero recomendaros Neon Genesis Evangelion. La otra serie anime que llegó a engancharme de alguna manera. En ella se nos presenta un futuro devastado tras el segundo impacto, advenimiento de unos seres monstruosos conocidos cómo ángeles que redujeron la población mundial a la mitad. Este futuro esta controlado por la organización militar NERV, constructora de los robots de combate EVA, o Evangelion, diseñados para proteger a la humanidad de los ángeles y pilotados, cómo no, por niños. Esto es una constante desde Mazinger z y los tranformers, repito, no soy muy fan del género. La serie de veintiséis episodios evoluciona volviéndose bastante confusa hacia el desenlace, resulta clave para el desarrollo de los personajes y la conclusión de la misma.

En ambos casos tenemos dos historias de bastante calidad orientada la primera a la fantasía y la segunda a la ciencia ficción, el trasfondo persigue la realización personal de los personajes principales y su reafirmación en una serie de valores siempre latentes, con una clara división entre el bien y el mal marcada por el deber y el sacrificio exigido a los protagonistas. Acompañado todo esto por unas protagonistas con un marcado aire a Jessica Rabbit y unos robots que pegan unas hostias cómo fogazas de grandes.

De todos modos y cómo última advertencia repito que no soy un gran fan del anime, que hace ya bastantes años que disfruté de estas series y que puede que no sean tan buenas cómo recuerdo, ahora bien, si estas leyendo esto es que tienes bastante tiempo libre y puede que te interese echarles un ojo. Hala, que aproveche.

GLORY DAZE

¿Otra de universitarios? Sí, exactamente eso, ni más ni menos. De modo que si os gustó GREEK, las American Pie, Desmadre a la americana o cualquier serie o película por el estilo aquí tenéis un buen montón de más de lo mismo.

Y es que desde luego Glory Daze no innova en ningún sentido, la serie arranca con la llegada de Joel Harrington (Kelly Blatz) a la universidad de Hayes. Allí trabará amistad con Eli Feldman (Matt Bush), Brian Sommers (Hartley Sawyer) y Jason Wilson (Drew Seeley), no me quedo claro si es allí dónde les conoce o ya les conocía de antes pero para el caso, patatas. Total, que tenemos al joven aspirante a medico de clase media algo patán y pringadete pero majísimo en el fondo y de buen corazón, al judío ligón-virgen de metro cincuenta más salido que el pico de una plancha, al deportista alto guapo y bien parecido de la beca completa que se las lleva a todas de calle pero no le basta porque en el fondo es un tío profundo y busca algo más y, cómo no, al joven de las juventudes republicanas ultraliberal y ultra político pero un tanto apijotado.

 Naturalmente los cuatro amigos se unen a Omega Sigma, la fraternidad más juerguista y problemática del campus aunque lo hacen por motivos diferentes. Aquí empieza la trama de enredos de la serie en la que se mezclan las historias de los cuatro estudiantes, las de su fraternidad, sus familias y sus amigos. Personalmente la que quizá me resulte más simpática de todas sea la del profesor de derecho político Aloysius Haines (Tim Meadows ) y su divorcio, pero eso ya es una cuestión de gustos.

Los elementos típicos se suceden desde aquí: la fastuosa casa de la fraternidad, los verdes jardines, las inmensas aulas, los edificios históricos, las fiestas increíbles, las barbacoas increíbles, el resto de eventos increíbles, y cómo no, la chica. En este caso Christie Hewitt (Julianna Guill), todo un acierto del productor y una auténtica belleza impropia de la pequeña pantalla, lo borda en el papel de la chica cercana del encanto arrebatador (otra vez una GND Girl Next Door). La novedad radica ahora en que Christie esta saliendo con el presidente de los propios Omega Sigma en lugar de con el presidente de la fraternidad de los pijos insufribles, que haberla hay-la.  Previsiblemente el protagonista Joel Harrington (Kelly Blatz) se enamora de ella en el mismo instante que la conoce y lógicamente se va enamorando más y más hasta el romántico desenlace de la serie al que todo apunta.

Tranquilos todos, ya sabéis que en las series y películas americanas nadie se queda sin mojar, aquí le pasa lo mismo a alguien y por menos de la mitad ya le amenazan con llamar a la policía o algún bicho con mala baba le bloquea en el Facebook, pero eso debe ser porque los americanos están mucho más avanzados (¡dónde va a parar!).

Y eso que la serie transcurre en aquel fantástico año 1986, cuando la cerveza era más rubia y las hombreras mucho más grandes. Otro éxito de producción suavizando la estética de la época, que apenas se nota más que en algunos detalles y en la persistencia de algún guionista añadiendo fragmentos de videos de Ronald Reagan en los noticiarios, eso sí, uno de los mejores momentos de la temporada viene de la mano de la confusa década de los ochenta cuando Eli Feldman (Matt Bush) ve Top Gun en el cine formándose la consiguiente paja mental. Momentos intensos también todos los relacionados con Stankowski (Chris D’Elia), una suerte de gurú y guía espiritual universitario de treinta y dos años que lleva al menos una década apalancado en la casa Omega Sigma.

Cómo en esto que os he contado no habréis visto muchas cosas nuevas supongo que me daréis la razón en lo de que la serie no es muy novedosa, pero aún con lo típico y lo tópico os la voy a recomendar. Que ya está el mundo muy mal cómo para complicarnos la cabeza con dramas, y para esto si que va muy bien esta comedia convencional pero realmente buena. Sin lugar a dudas os hará reíros a todos aquellos que a diferencia de mí podáis pasar por alto las diferencias con vuestra experiencia universitaria, la ajardinada casa de la fraternidad contra el piso barato de Pumarín, el verdísimo Campus de Hayes contra el Milán, las soberbias fiestas en la piscina contra la cerveza caliente en el parking del Tartiere…

De momento sólo dos capítulos en castellano, disfruten mientras Sinde lo permita:

LAS MEJORES SERIES DE 2010

Ya el pasado año tuve el buen ojo de sacar una serie de artículos recopilatorios sobre lo mejor del 2009, al menos de lo mejor al respecto de una serie de aspectos concretos en lo que a aquel año se refiere, buena costumbre adquirida y que mediante el presente comentario pretendo no perder, aún no he decidido cuantas entregas mas completaran este pequeño extracto, pero he querido empezar con las series, en parte por la gran cosecha que nos ofrece este 2010.

De una parte una reseña propia para las dos grandes producciones de Starz Entertaiment, Spartacus y Los pilares de la Tierra. Dos series de relevancia y con nombre propio, dos superproducciones para la pequeña pantalla que sin embargo se quedaron en un quiero y no puedo. En primer lugar la primera parte de Spartacus, Blood and Sand –suspendida por el linfoma no Hodgkin padecido por su protagonista Andy Whitfieldmarcada por las grandes cantidades de sexo y violencia gratuita desparramados sin ton ni son a lo largo de la historia. Os puedo avanzar ya desde aquí el próximo lanzamiento de la precuela de esta primera temporada, ahora bajo el título Spartacus, Gods of the arena, que se remite al periodo anterior a la llegada del heroico tracio al ludus de Batiatus, rescatando de paso a gran parte del reparto original entre el que se incluyen nombres cómo el de John Hannah y Lucy Lawless, a la vez que permite descansar y recuperarse al desafortunado protagonista.

De mano de la misma casa y con menor fortuna el 2010 también nos trajo la adaptación televisiva del bombazo literario de Ken Follet, Los pilares de la tierra. Miniserie de ocho episodios que llega a hacerse larga, muy larga. A ratos la sensación transmitida es la de vulgar culebron venezolano, no correspondida por el derroche de medios y con un reparto de bastante nivel, con actores cómo: Donald Sutherland, Matthew Macfadyen, Eddie Redmayne o Hayley Atwell cómo Aliena.

De la productora Showtime, hay que citar la polémica y genial Californication. Tercera temporada completa ya emitida y con la cuarta en emisión –de momento sólo en inglés- protagonizada por David Duchovny y Evan Handler. Serie que narra los varíos y desvaríos del ególatra y autocomplaciente Hank Moody y el desamor de su vida Karen van der Beek. La serie comienza con un escritor en la cima de su carrera literaria y hundido en todo lo demás, en la cuarta temporada el pobre literato sigue sin levantar cabeza en parte por su pobre juicio y en parte debido a su bragueta de gatillo fácil.

Otro proyecto llamativo al que no he tenido mucho tiempo para prestarle la atención que quizá merece es el de Stargate Universe, en este caso producida por MGM, nos encontramos una serie de ciencia ficción clásica. Que conste que no vi (fui incapaz de tragármelas) las dos primeras series de la saga, SG-I y Atlantis, pero este nuevo proyecto me vino recomendado y la verdad que me enganchó. El argumento tiene cómo punto de partida un trágico accidente y una precipitada huida, que termina con un grupo de supervivientes en una nave en un punto aún por determinar en lo profundo del universo. El reparto cuenta con un encabezamiento de lujo encarnado en la figura del escocés Robert Carlyle.

Otro de los anunciadísimos advenimientos de la temporada de series es sin duda The walking dead, serie de temática apocalíptica y desorbitado presupuesto, que parte con el fin del mundo marcado por la putrefacción zombie cómo desencadenante. Todo salpicado con flashbacks y constantes descubrimientos personales por parte de los personajes que le dan un aire a Lost. Personalmente eché tanto de más el tono en exceso emocional de algunos capítulos cómo eché de menos en otros la ausencia de motosierras. Sigo pensando que una serie de estas características debería tener un ritmo muy superior. El reparto carece de nombres propios y de actuaciones realmente destacables, a mi me gustó mucho Michael Rooker en su papel de Merle.

Y ahora vamos sin más a La Meca de la nueva televisión, a los proyectos de la casa HBO. Tampoco es que yo haya visto mucho más, el año da para lo que da y soy de los clásicos que aún opinan que cuanto menos tiempo se pase frente al monitor mejor. Pero aún así servidor reconoce la calidad cuando la ve. Y esta productora ya la demostró con series mundialmente reconocidas cómo Hermanos de sangre, The wire, The Sopranos o Roma. Ahora bien, centrándonos en 2010 destacaré True Blood y Boardwalk Empire. La saga vampírica, reconociendo que la primera temporada rozó lo sublime, está un poco fuera de bolos, en parte por la propia estructura de la serie. Varias tramas argumentales sincrónicas pero independientes, que se entrecruzan o no y que terminan y empiezan en puntos independientes a lo largo de las tres primeras temporadas, le dan al conjunto una apariencia caótica e inconclusa. De hecho la sensación que percibí al terminarse la tercera temporada fue la de que estaba ante una serie que se aproximaba a algo. Pero que no llegaba. La oscarizada Anna Paquin cada vez es más difícil de tragar.

Sobre Boardwalk Empire mucho que decir y poco tiempo. Quedémonos con lo más básico, esta es sin duda la serie revelación del año y posiblemente un futuro referente para las futuras superproducciones televisivas y cinematográficas. Historia adaptada para la televisión por Terence Winter escritor y productor de Los soprano, cuenta con la producción de Martin Scorsese que además dirigió el primer episodio. La serie parte con la entrada en vigor de la ley seca en EEUU y está ambientada en la Atlantic city de la época gobernada por Nucky Thompson, interpretado por un genial Steve Buscemi, y con un reparto de secundarios de lujo. La serie esta pensada para extenderse mucho en el tiempo y se intuyen tramas argumentales secundarias de amplio recorrido, cómo la de un jovencísimo Al Capone interpretado por Stephen Graham. Yo ya espero la segunda temporada y que, si no la habeis visto, disfruteis mucho de la primera.

CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE VS THE BIG BANG THEORY

Bueno, ni premios príncipe, ni cambio de gobierno, ni el pelo de la Pajín ni na, vamos a ver, es viernes y no estoy de humor pa mierdas de esas. Tengo ganas de espatarrarme por algún sitio, ponerme cómodo, olvidarme del percal y ver alguna serie buena, sí, una de esas que… ¿Cómo se dice? Sí, hombre sí, eso que hacíamos todo el rato de niños, no me sale, ahora, ahora sí, una de esas que te hacen reír.

Porque si bien es cierto que Californication, True Blood o Sons of Anarchy tienen algún puntazo de los que te hacen aguantar una gota en la punta, la verdad es que no son ni de lejos comedias. Del drama más clásico al Thriller, pero de comedia nada. En este orden me han recomendado Chuck, una comedia de espías que me llega con muy buenas referencias pero que no he podido ver todavía, ya tengo yo bastante con lo mío, gracias. Pero si a día de hoy me apetece algo de comedia de la buena los referentes son claros, HIMYM y TBBT. ¿Lo cualo? Pues claves aparte son dos series americanas “How I met your mother” y “The Big Bang theory”, en castellano “Cómo conocí a vuestra madre” y “La teoría del Big Bang” (pero esta última creo que no se traduce).

¿No dan para dos post independientes? Pues no, sinceramente no. No te vas a perder en el argumento de ninguna de ellas, si ves los capítulos salteados veras que los personajes saltean de unas camas a otras, pero al final son de estas series en las que nunca ocurre nada. ¿Recuerdas Friends? Hubo quién dijo que HIMYM era su secuela, sigo pensando que tenían razón, respecto a TBBT, es otra secuela de Friends protagonizada por empollones formato americano, NERDS.

Sobre “Cómo conocí a vuestra madre” destaca lo expresivo del título. El argumento original (primera temporada) consistía en cómo un padre, Ted Mosby (Josh Radnor), narraba a sus dos hijos la historia de cómo había conocido a su madre. Bien, seis temporadas después sigue con el cuento, seis temporadas en las que todo sigue cómo estaba, algún incondicional protestara, dirá que es mentira, que cómo puedo decir eso con todo lo que ha pasado… y todo será mierda. El reparto si que resulta brillante, Marshall Eriksen (Jason Segel), Robin Scherbatsky (Cobie Smulders), Barney Stinson (Neil Patrick Harris), y Lily Aldrin (Alyson Hannigan). Los personajes son por el contrario puro cliché: romántico, pareja, ligón y solterona, Ross, Chandler y Mónica, Joey y Phoebe, veréis que falta Raichel, bueno, al título de la serie me remito, dicen que esta temporada aparece, a mi ya me vendieron esa moto las cinco anteriores. La serie mejora en las tres primeras temporadas, reconozco que perdí interés en la cuarta y en la quinta que vi a cachos, pero la sexta de momento apunta maneras.

Sobre The big Bang theory, aquí la cosa cambia, grupo de amigos Nerds residentes en Pasadena (California) en busca del amor, al menos tres de los integrantes del grupo, tarea en cualquier caso casi imposible para ellos. Johnny Galecki es el Dr. Leonard Leakey Hofstadter, protagonista de la serie y uno de los dos personajes por los que un ser humano sano (física y emocionalmente) puede sentir algo de empatía, Kaley Cuoco cómo Penny es la otra, en este caso la clásica fantasía americana de la chica de al lado (Girl Next Door) de la que Leonard se enamora perdidamente desde el momento que la conoce. El resto del reparto esta compuesto por Jim Parsons cómo el Dr. Sheldon Lee Cooper, Simon Helberg es el Ing. Howard Wolowitz y Kunal Nayyar es el Dr. Rajesh Ramayan Koothrappali. De estos tres últimos el más normal es el académico indio incapaz de hablar con las mujeres, ya que en los otros dos casos sería preferible que no fuesen capaces de hablar con las mujeres, bien en el caso del salidorro y depravado ingeniero cómo en el del genio obsesivo compulsivo alérgico a las reacciones sociales, el fantásticamente irritante y desconcertante Sheldon Cooper.

Personalmente quiero dejar claro que soy uno de esos freaks, considerados por muchos un tanto pedantes, que recomiendan ver las series en versión original, que luego allá cada uno con lo suyo, pero en el caso de esta segunda serie si os disponéis a verla en inglés agarraos los machos, las chicas los metafóricos y en el caso de las parejas recomiendo que ambos agarren los de él, así ninguno de los dos entenderá ni papa pero al menos uno de los dos disfrutará de lo lindo.

LOS DIEZ MEJORES MOMENTOS DE LOS SIMPSONS

Este post lo tenía previsto desde hace mucho, lo que no tenía previsto era la cocida que termine agarrando ayer, ya se sabe, me liaron. Por ello me tiro a la línea de la política actual, mucha foto y poca chicha, esfuerzo cero. Aquí van diez de los mejores momentos de los Simpsons, muchos no los encontré o estaban con audio latino, osease un tal Homero con un acento que suena muy estridente por falta de costumbre. Además seguro que cualquiera puede decir otros diez que le han gustado más, pues hala, listo, hazte tú otra lista.