SOBRE SISTEMA

Ha pasado un tiempo ya desde que terminé la primera novela –Turnedo– y por increíble que pueda parecer aún no soy asquerosamente rico ni famoso. Las valoraciones de la misma son generalmente muy buenas, al menos entre quienes he dejado que la lean entera, pero del mismo modo el mayor recorrido editorial de la misma ha sido en la casa Suma de Letras, en dónde debió recorrer una limpia parábola desde el sobre del correo hasta el cubo de la basura, sin esperas ni paradas. Por fortuna y dentro de las grandes editoriales esta era de lejos la menos favorita y para exasperación supina de las otras aún no tengo noticias. Pese a todo aún no pierdo la esperanza de verla publicada en papel ya que, a tenor de males, siempre estoy a tiempo de llevarla a una casa pequeña –de las que viven de cazar subvenciones y que abundan- para editar una primera edición pequeña y esperar para ver que pasa. Tener la tengo registrada, no hay prisa en ningún sentido.

Cosa curiosa esta de escribir. Y por escribir no me refiero ya al proceso editorial, que también tiene su intríngulis, sino al pasado de moda, al que requiere sentarse delante del ordenador para plasmar sobre papel todo aquello que se te ocurrió mientras paseabas al perro, mientras tratabas de conciliar el sueño o en cualquier otro momento del día a día, desde los aeróbicos del gimnasio a las vigilias en el retrete. Momento por cierto esquivo –el de escribir- debido en parte a la sensación de escolaridad. Sensación ausente para el articulista, de media a una hora de trabajo darle al botón de publicar y esperar por las visitas y los comentarios, pero que sí se da en los proyectos de largo recorrido, fruto de horas y horas de trabajo dónde el momento de sentarse y ponerse a escribir recuerda horrores al de sentarse y ponerse a hacer los deberes.

Así, el domingo antes de acostarte acuerdas contigo mismo que esa será la semana que firmes más de ochenta páginas, llegando a treinta el jueves y recordándote el viernes que lo mejor, lo más artístico, es no apurarse y dejar el proyecto madurar en la cabeza un poco más. De modo que al final no le dedico ni la cuarta parte de horas a escribir que a pensar, todo por pura vagancia, dejándolo para después de tender, del gimnasio, de correr, de ver otro capítulo, de leer otro capitulo y hasta –alguno no se lo creerá- de estudiar otro capítulo. Todo cuando el momento de sentarse a escribir es uno de los mejores del día, porque es sentarse a escribir, dejarse llevar y olvidarse de todo lo demás, y aún más, los días en que más he escrito son mejores, o al menos así los siento.

Espero que después de esto no tenga que explicar que Sistema es una conclusión natural a ciertas inquietudes mías, las literarias. Además de un fruto de origen complejo, y es que ya durante la composición de la primera no podía dejar de imaginarme la segunda, así cómo durante la segunda tengo más ganas de empezar la tercera que de finiquitar la presente. Debido sin duda a esta mente mía de natural dispersa y reacia a enfangarse en proyectos densos y de futuro incierto, razón más que suficiente para no haber escrito ningún tipo de saga o de historias abiertas. Y es que ambas historias son cerradas, con su principio y su final en el mismo volumen y con nada que ver entre ellas.

Y si bien Turnedo se encontraba a caballo del Thriller urbano y el drama clásico, Sistema se encuentra más bien, o lo hará, en el campo de la ciencia ficción más pura. Ahora bien, en mi línea, sin entornos imposibles que resten protagonismo a la historia o a sus personajes, fiel a mi pensamiento historiográfico afín a la teoría de que no hay nada nuevo bajo el sol, presentando una historia lineal sin apenas flashbacks y en esta ocasión con protagonista único, creyendo siempre que la complejidad y la intensidad de toda gran historia deben crecer hacia su final, tan necesario cómo inevitable.

En este mismo blog –desde su página aparte– os presento los cuatro primeros capítulos de la obra. Unas cuarenta páginas (courier new 11, justificado, esp: 1,5) que iré ampliando hasta colgar la totalidad de la introducción, entre ochenta y cien páginas cuando esté lista. En ellas os presentaré la colonia, una comuna independiente del sistema en la que conviven todos aquellos disconformes con el mismo: pintores, escultores, poetas, filósofos… personas de todo rango y condición que buscan paz y libertad, compaginando las tareas de mantenimiento imprescindibles con los afanes artísticos de cada uno.

En el epicentro de la colonia nos encontramos a Adán y Eva –nombres en principio provisionales pero que cada vez me gustan más, se explicará por qué en su momento- perdidos en su idilio romántico y totalmente ajenos al modo en que todo su mundo está por despedazarse a su alrededor.

Desde la colonia iré presentando al sistema, fuente de toda autoridad y esquema organizativo y rector de cuanta sociedad y sociedades lo componen. Los protagonistas irán conociendo poco a poco y no sin esfuerzo toda su estructura y los secretos que encierra, todo en un futuro poco probable pero no imposible en el que tal y cómo ahora la gente sólo se interesa en su día a día siempre que les es posible. Pero cómo en todo libro abierto aún tengo que decidir si finalmente el individuo es capaz de alterar el sistema, o si indefectiblemente es el sistema el que aplasta al individuo. Teniendo muy claro que desde hoy hasta el final aún he de cambiar de parecer al menos en treinta ocasiones, página a página ya lo iré viendo más claro.

Os lo cuento para teneros al día y para que os acordéis de no desearme suerte, sino mucha mierda.

 

MI PRIMERA NOVELA

Sí, ya parió. Al final cuatrocientas treinta y ocho páginas de literatura maciza en formato courier new 11 con espacio de uno y medio, y es que soy un nostálgico –pero sólo si se puede ser nostálgico de algo que realmente apenas conocí cómo son las máquinas de escribir- y que no, no tienen fotos ni dibujos. En cualquier caso horas y horas de desarrollo argumental y mecanografía que pronto veremos si se aprovechan o no, de momento el registro de la novela como propiedad intelectual y el envío de los primeros borradores, en principio sólo a planeta y a Caballo de Troya, sello para nuevos escritores de Random House, de ahí ya iremos bajando hasta lo más hondo del agujero editorial, que para eso hay tiempo.

Por lo general aquellos que le han echado un ojo a la novela la han disfrutado bastante, si alguien quiere ojear los primeros capítulos de Turnedo aquí los tiene, al resto procuraré informaros si va saliendo alguna novedad sobre el tema. De momento os adjunto la pequeña reseña que coloqué junto a los primeros manuscritos a modo de presentación para las casas editoriales:

 

Algunas canciones tienen algo más allá de la melodía, el ritmo y la interpretación. Turnedo es una de ellas, una de esas canciones con algo especial y que escuchada en el momento adecuado te emociona, te entusiasma, te cala hondo o hace que te dejes media garganta aullando cómo un energúmeno. Algo poco habitual en una canción basada en el desamor y el desengaño pero aún así perceptible en la canción del Sr. Ferreiro.

Y es que el desamor es en ocasiones más cruel que la muerte. No por su inevitabilidad, por injusticia o mala fortuna, sino porque en el desamor no hay un  Dios al que  puedas culpar de tu dolor, sólo otra persona determinada a olvidar todo rastro del amor y del amante, a veces mientras ambos aún viven y observan.

Todos hemos vibrado con las grandes historias de amor de nuestro siglo y los anteriores, La iliada, Abelardo y Eloisa, Don Quijote y Dulcinea, La regenta o casi cualquier otra historia de amor conocida en la literatura, teatro, música, cine o nuestra propia vida.  Historias dónde los individuos se someten a una dura lucha contra los elementos, los hombres y si mismos tratando de sobreponerse en pos de un final feliz con la persona amada.

Hasta dónde estarías dispuesto a dejarte llevar por el desamparo es otra historia bien distinta. Sobrepasado por el mundo y los acontecimientos, desbordado por el dolor y preso de una realidad oscura no siempre hay espacio para una gran historia romántica, aunque en ocasiones la única forma de percibir la luz en el fondo del pozo es arrojarse dentro y mirar hacia arriba. Dejarlo todo para volver a empezar desde cero el camino en busca de la felicidad.

Y esta novela, cómo cualquier otra, trata de eso. Una serie de personajes jóvenes batallando para encontrar su lugar en el mundo, su razón de ser y aquello que les permita ser felices. Amor y desamor se mezclan y se confunden en los dramas personales más humanos, mas aún en un entorno hostil marcado por la marginalidad voluntaria de su protagonista, una sociedad en crisis y la violencia propia de los bajos fondos habitados por aquellos que no tienen nada ni opción de conseguirlo. Violencia y pasión, venganza y rencor, remordimiento y pena, boxeo clandestino y venta de seguros, tabaco y whiskey barato contra comedias románticas y chocolate de marca en el viaje de descubrimiento de sus protagonistas. Al final una aventura, muchas preguntas y alguna respuesta. Una novela.

Novela en la que he puesto todo mi corazón aunque a veces contra mi voluntad, cientos de horas de trabajo, pensamientos, sueños y advenimientos; mi talento, mis ganas, mi afán y ambición, mi cariño y el de la gente que me rodea. Novela que por fin está terminada y que espero que disfrutéis tanto leyendo cómo yo escribiendo.

 

En el caso de la laberíntica estructura de Planeta, al menos una decena de sellos en una única dirección todos ellos interesados en diferente material editorial y una poco esclarecedora página web, me vi obligado a añadir además una pequeña nota manuscrita junto con el ejemplar de la novela:

 

A la atención del encargado de la distribución del material no solicitado:

No soy ajeno a la petición de especificación de destino para el material enviado. Solamente estoy confuso. En sus manos una novela, narrativa y ficticia pero no de ficción. Podría pasar por negra en su mayor parte salvo por una docena de páginas más rosadas –casi rojas-. Escrita por un autor más juvenil que el público al que va destinada.

El borrador me costó casi veinte euros y su contenido cientos de horas de trabajo. Confío a su consideración el trato dispensado al mismo.

Sobre el sello editorial de destino: en sus manos una novela. Usted verá.

Atentamente:

Diego Cózar

 

En su momento me pareció algo bastante ingenioso y divertido. Pero sólo hasta el momento de enviar el borrador, en adelante la sensación que me embargó es la de haberme pasado de listo garantizando de paso que mi borrador termine en alguna papelera. Ahora bien, si eso ocurriese que te follen… Planeta.

He abierto una nueva página dónde iré colgando fragmentos de mi próximo trabajo, precariamente titulado Sistema, me hubiese gustado colgar el primer capitulo antes de lanzar este articulo, pero ocurre que mi fin de semana se ha vuelto a tornar bastante intenso cómo últimamente acostumbran. El próximo fin de semana en el concierto de Pingüino en la antigua estación tampoco creo que adelante mucho, pero prometo colgar con regularidad el material a mi disposición. Espero que lo disfrutéis y seguro que lo hacéis porque al final todo es una cuestión de palabras, pequeñas y grandes, simple y llanamente y al final todos sabemos cuál es la palabra:

SOBRE SEXO

Se acerca San Calentín, el Corte Inglés habrá vendido muchas bragas con transparencias que muchas chicas se pondrán y muchos tíos con suerte arrancarán este sábado. Personalmente paso de todo, sigo con las carreteras de los apartamentos levantadas, mucho lío como para llevar a alguien  y seguramente me vaya a alternar a Oviedo, no quiero adelantar acontecimientos pero es que la festividad en cuestión ni me va ni me viene.

Ahora bien, la cuestión del sexo si. A todo el mundo le interesa el tema y alguno habrá al que todavía le saque una risa floja, bobo.  Yo ya he descubierto que a través de este asunto puedes llegar a conectar con una persona a muchos niveles diferentes, compartiendo una intimidad, una confianza, unos gustos y una complicidad que no se puede llegar a alcanzar de ninguna otra manera (véase: haciendo el amor). Claro que la cosa tampoco tiene que complicarse tanto y puede quedarse en un pin-pan-pum-fuera, aquí paz y después gloria hasta que volvamos a olernos. Cuestión de gustos, de momentos y de lugares.

También he descubierto lo mucho que se puede llegar a herir (o que te hieran) sexo mediante, celos insanos, confianzas traicionadas… mucha pupita en el corazón. Por mi parte ya he terminado con mi fase Van Helsing (cazador de lobas y vampiras) y ahora busco algo de cariño y de amor (y un par de descendientes varones llamados Tirso y Lope) para lo que me he dado un plazo medio de veinticinco años, no hay prisa. En cualquier caso ya está bien de hacer el indio y de buscar aprobación mediante la seducción o de follar por despecho, eso se lo dejo a vidas más tristes.

¿A qué viene esto? Pues a lo mismo que la última entrada, sigo muy liado con la novela, hoy he terminado el capitulo dieciocho, posiblemente lo mejor y más complicado que haya escrito en mi vida, pero las visitas suben cada día más y estoy animado con el blog. Por eso os lanzo aquí una pregunta: ¿alguna vez habéis descrito bien un polvo? Se que todo el mundo lo ha hecho, alguno con más pelos y más señales que otros, pero a lo que yo me refiero es a cómo lo haríais de tener que hacerlo. Os adjunto uno de los ejemplos de los que se pueden observar en la novela, se admiten sugerencias:

No puede evitar cerrar los ojos y recordarla. Desnuda, tendida boca abajo en su cama, los brazos estirados bajo la almohada y la cara ligeramente ladeada hundida entre ellos sobre la almohada. Ella abre los ojos un instante, lo justo para asegurarse de que él la mira y los cierra rápidamente, una amplia sonrisa se dibuja en su cara. Él lleva un rato mirándola, jugando, observándola mientras finge dormir, ella no necesita nada más para ganarse toda su atención.

El edredón azul y unas sábanas amarillas de lunares marrones le tapan la espalda bajo los hombros, la figura de unos pechos perfectos se adivina en el dibujo que crean al apretarse contra el colchón, ella apenas logra disimular la sonrisa de su cara grabándosele una divertida mueca. Casi acaban de terminar de hacer el amor y ella sigue fascinándole con cada uno de sus gestos.

En ocasiones aún se siente torpe cuando de ella se trata, pero no puede esperar para entrar al juego que silenciosamente le están proponiendo. Él apoya su cabeza sobre su mano izquierda con el codo flexionado clavado en la cama, destapa su brazo derecho y acaricia con la punta de sus dedos la nuca de ella, que descubre su vigilia con un ronroneo apenas audible. Ahora desliza sus pies bajo las sábanas hasta rozar ligeramente los suyos, siempre fríos.

Ella no se mueve, seduce mientras se deja seducir, él desliza suavemente sus dedos a lo largo del hueco de su columna. Es una única caricia larga que se pierde bajo las sábanas, la sonrisa en su cara se vuelve franca, dejando ver unos dientes muy blancos entre sus labios finos, pero no hace nada más, de nuevo inerte, dejando que sea él de nuevo el que de el siguiente paso.

Su excitación crece, ahora mismo sólo piensa en darle la vuelta y hacerle el amor, este no es su juego, pero aún así desea jugar. Hace que la mano que nunca llegó a dejar su espalda vuelva sobre sus pasos, desliza todo lo delicadamente que puede la yema de sus dedos contra su blanca y suave piel. Arrastra de nuevo su mano hacia la nuca de ella pero esta vez hunde despacio sus dedos en el pelo, tocando la raíz de su cabello, marcando sin apretar abre los dedos de la mano y le acaricia suavemente la cabeza, ella corresponde al gesto con un plácido ronroneo. Entonces Abel hace descender de nuevo su mano cruzando despacio toda su espalda, casi sin tocarla y sin retirar la manta cuando la punta de sus dedos recorre rozando la fina línea entre sus nalgas, tampoco se apresura cuando su mano se pierde poco a poco entre sus piernas.

Sólo entonces ella aprieta un poco más la almohada, aferrándose a ella por un segundo, en ese momento un pequeño gemido ahogado escapa de su cuerpo. Trata de volver a relajarse mientras la acarician, pero él decide tomar ventaja de su placentero esfuerzo y ahora es él quién alarga el juego, separando sus dedos los pasea rozando pero sin tocar la abertura entre sus piernas, muy despacio, de abajo hacia arriba, seduciendo y dejándose seducir. Ella respira agitadamente, su espalda desnuda sube y baja ligeramente contra el colchón, borrada la sonrisa de su rostro. Él aún aguarda unos instantes, hace mucho que está más que preparado pero decide saborear un poco más el poder que ella le ha dado, entonces se le acerca un poco más, lo justo para que ella pueda sentir el tacto de su piel más intima rozando su muslo. Sin necesidad de mediar palabra alguna ella se gira hacia él, sujeta el dorso de su cara con la mano que en la que antes apoyaba la suya y la besa, un largo beso en el que las lenguas se tocan y se rodean, un beso ya coreografiado a base de cientos de repeticiones, su otra mano sube hasta rodear una cadera que alzando ya una pierna le deja pasar. Y pasa muy despacio, dispuesto a saborear cada mínimo momento, hunde la mano de nuevo en el pelo rubio sobre su nuca pero ahora tira de el suave pero firmemente, alza su cabeza y expone su cuello blanco y firme, lo besa, hacen el amor. (Más en la novela)

SOBRE SENTIMIENTOS

Vereis, centrado en el banco no te caes del banco y del dicho al hecho hay trecho, baste esto sumarísimamente y al lío, cada vez tengo menos tiempo para el blog pero no sin buenos motivos. Por eso hoy he decidido colgar un pequeño fragmento inédito de la novela, para terminar la cual me queda poco, muy poco. ¿Por qué este fragmento? Bueno, es una pequeña reintroducción de un personaje que llevaba tiempo sin aparecer, no adelanta acontecimientos ni hace necesaria una alerta de spoiler.  Además me entusiasma como casa con el tema de Coldplay que esta misma mañana me emocionó horrores. Espero lo disfruten:

Se mira en el espejo sin verse, ya está peinada y se sienta en ropa interior frente al tocador del baño. Aquella noche la ha traído de cabeza durante las últimas semanas, ya han pasado meses desde que ella decidiese poner termino a su relación con él, meses de llanto y de nervios, meses de angustia. Ahora se prepara para una cita, o al menos lo hacía hasta quedarse traspuesta, no sabe si tiene ganas de pasar por aquello o no, pero ha decidido probar y ahora sólo espera el momento de quitárselo de delante.

Él ha sabido ser paciente, ha sido educado y cariñoso, ha conseguido hacerle olvidar todos los prejuicios y la mala imagen que ella sentía hacia su persona. Han ido al cine, han ido a cenar, han salido a pasear y hasta la ha acompañado de compras y a hacer recados, lo ha pagado todo y no ha sido grosero, ha sido constante pero no la ha agobiado y ahora se merecía una noche cómo aquella.

Ella se lo repite otra vez más mientras sigue allí parada, alargando al máximo cada instante que le separe de su futuro próximo, sabía que no sería agradable, pero no puede evitar que se le forme un nudo en el estómago cada vez que piensa en adonde le puede conducir salir de su casa esa misma noche. Está tentada de coger el teléfono y de fingir una indisposición, de inventarse cualquier cosa con tal de no ir a verle, no es que tenga ganas de seguir compadeciéndose de si misma, ni de dormir sola, es sólo que sabe que esta noche no será él a quien abrace, no será él quién la acaricie ni quién le haga el amor. Será otro, y por mucho que se lo haya ganado no sabe si está preparada para eso.

Empieza a martillear con las uñas la base de mármol frente al espejo, aún no ha empezado a maquillarse y ya sabe que llegará tarde, pero eso no le importa nada del mismo modo en que no le importaría llegar a su cita y no encontrarse a nadie, poder posponerlo todo aunque fuese únicamente otro día, otra vez. No se había sentido así desde el día de su primera vez, pero a diferencia de aquella vez no es por curiosidad o miedo.

Desde luego esto no tenía nada que ver con la primera vez que ellos dos se habían acostado, si que habían tenido su dosis de vergüenza y de torpeza, tanto que había terminado resultando un tanto ridículo y poco acertado, pero nunca le importó ni lo más mínimo. Es lo que tienen los flechazos y aún le importó menos cuando después lo repitieron durante días, durante las semanas que siguieron y los meses que pasaron sin salir del dormitorio, sin tener nunca nada mejor que hacer.

No, no es una cuestión de cómo, ya sabe perfectamente cómo ha de desarrollarse todo, un poco incómodo al principio y sin suerte incómodo hasta el final, con un par de vinos bastante más relajado y con un poco de su parte satisfactorio para ambos. No le es ningún secreto lo que él busca, su mirada no cubre ni siquiera un poco lo que con esforzada paciencia pretende disimular, la desea con locura, tanto que no deja de hacerla sentir un poco incómoda. Y no deja de ser esa la razón de que haya escogido un conjunto negro de ropa interior con bastante tela y un vestido negro liso sin escote, lo último que quiere es una cena que transcurra entre miradas furtivas a la base de su pecho.

No le molesta tanto, los hombres la han mirado así desde antes de cumplir dieciséis años, pero bien sabe Dios que ella también ha tenido sus momentos –se estremece al recordar su encontronazo en el baño de aquel bar- y peor sería que la mirase sin deseo. No obstante no puede evitar que esas miradas le resulten turbias y sabe bien por qué, las culpables son las otras miradas que tiene grabadas en la memoria, las mismas que parecen revivir y asaltarle las retinas cuando cierra los ojos, su mirada el día que se conocieron, después de su primer beso, después de la primera vez que hicieron el amor, las miradas de cariño infinito las tardes de domingo, las dilatados momentos mirándose a los ojos entre beso y beso, la forma en que la miraba antes de hacerle el amor y también la mirada muerta de sus ojos cuando le dijo: “se acabó”.

No era una santa, alguna vez estando con él había fantaseado con otros, había llegado a pensar que estando soltera podría tener muchas más cosas, todo lo que siempre le  había parecido mejor, algo más maduro y serio, más formal y adulto, más comprometido y estable, todo lo que antes le faltaba, o eso pensaba, en aquella cama que ahora echaba tantísimo de menos, pero en este momento cuando la oportunidad se presentaba frente a ella no puede evitar sentirse un amasijo de nervios. Piensa en lo que sintió ella al verle con otra, en lo que sin duda sentiría él al verle aquella noche, en lo que podría llegar a pasarle al enterarse. Se lo tendría merecido, es cierto, pero no puede evitar sentir remordimientos, le preocupa hacer esto por despecho o por aburrimiento, lo ha discutido mil veces consigo misma y con sus amigas, tanto que siempre había terminado posponiéndolo, al menos hasta aquel momento.

Vuelve a mirarse en el espejo, el sujetador realza sin esfuerzo un pecho perfecto, generoso. Tiene una sonrisa de alineados dientes blancos y unos bonitos ojos castaños, es una mujer preciosa con mucho que ofrecer. Se pone en pie sin dejar de mirarse al espejo, tiene una gran figura que le cuesta no pocos sacrificios, tampoco está mal que se lo reconozcan de vez en cuando. Se desliza dentro de su vestido y se sube con agilidad la cremallera del lateral, le queda bastante ceñido, sólo lo justo para dejar entrever una silueta de escándalo, si, es perfecto, sin duda hará las delicias de su acompañante sin darle nada más de lo estrictamente necesario.

Sentándose de nuevo se  pone un poco de base de maquillaje en la punta del dedo índice y comienza a repartirla uniformemente por su rostro, no se maquillará mucho, apenas la base y la línea del ojo, quizá un poco de pintalabios de un color discreto, sin más adornos que una gruesa pulsera de plata para romper la simetría y unos pequeños pendientes de cristal de Swarovsky con un collar a juego, un pequeño corazón púrpura con una cadenilla de plata.

Esta nerviosa sí, pero también harta de sentirse miserable, cansada de preguntarse porque todo es tan difícil, su vida tan triste o ha tenido tan poca suerte. De preguntarse por lo que estará haciendo él y de sentir ganas de llamarle, de hablar con él y de que él la llame. Ha estado mucho tiempo de luto, ha esperado una resurrección milagrosa mas allá de todo sentido común, ha esperado ese milagro más allá de toda esperanza y ya no puede más. Quiere que la quieran y que la abracen, quiere sentirse bien otra vez, quiere ser feliz más allá de toda la tristeza de los últimos meses. Y ahora y de verdad, por primera vez desde que le dejase y para siempre, tiene ganas de olvidarle. Su olor, su cara, su voz, el tacto de su piel y el sonido de su risa. Quiere desprenderse de esta pesada ancla que siente la ata en el fondo de su autocompasión y su miseria.

Apoya el lápiz de ojos junto al espejo, se levanta y se mira por última vez, esta preciosa, es preciosa y quiere que la quieran. Esta preparada para cualquier cosa que la noche le traiga, cualquier cosa con tal de olvidar el dolor de su corazón, de silenciar la voz triste de su cabeza.

CERRADO HASTA NUEVA ORDEN

Poco a poco y por motivos ajenos, este blog se ha ido convirtiendo en lo que nunca debía llegar a ser, una carga. Me explicaré, ando metido de pleno en la creación de una novela, proyecto que absorbe gran parte de mi tiempo y la totalidad de el que dispongo para escribir y no sólo esto, lamentable el acto de escribir requiere del acto previo de pensar, de ahí que los tres últimos artículos y puede que más sean un hablar por no callar.

Pienso y escribo la novela, el blog se ha convertido en un esfuerzo para sacar un churro semanal que no me da nada y me cuesta estrés y disgustos. Por eso he decidido sacar a este viejo y pulgoso sabueso al patio de atrás, acabar de un tiro limpio con su agonía. Que ya tengo yo demasiados problemas en la vida cómo para andar cargando con lastres cómo este.

De todos modos tampoco ha sido lo que me esperaba, siempre he pensado que terminaría mis días escribiendo de algún modo u otro. Quizá compaginándolo con algo más del tipo superestrella de la gran pantalla o cazatesoros, también es cierto que por alguna parte había que empezar, pero no es lo que me esperaba, a ratos alentador y a ratos decepcionante ha sido una experiencia mucho más completa de lo que jamás me hubiese imaginado. Aquellos que habéis pasado más tiempo conmigo, habréis podido notar la sucesión de escaleras y toboganes en las que se ha convertido este pasatiempo literario, termómetro de mi estado de ánimo y confesionario, tablón de anuncios y declama periodística, este pedazo de mí colgado en la red que comenzó con un a quién pueda interesar.

Pero por el momento es a mí a quién ha dejado de interesar, lo comentaba con Aliena cuando aún hablaba con ella, el objetivo era llegar a los cien artículos antes de final de año y ese momento pasó exactamente hace cuarenta y dos entradas. De mano y en base a esto tengo permitidas unas vacaciones hasta el próximo año nuevo, que ya iré viendo cuanto se extienden, quizá para siempre. Encuentro que este trabajo ha sido demasiado errático y desestructurado, muchos mensajes aireados a un canallesco viento digital para que me hiciese de mensajero. Mucho bandazo entre lo cómico, lo pseudo político, lo local y mi particular, agónica y patética extensión de un réquiem por un amor suicida.

Esta esquizofrenia crónica puede tener su encanto, pero por el momento me toca decidir si volveré, si lo haré para seguir con lo mismo o si lo haré con un proyecto nuevo, tal vez sea el momento de pasar a otra cosa, buscar una nueva plataforma o un nuevo formato, quizá dejarlo en barbecho, para empezar pensar en ello, con mucha calma, luego decidir.

Que no significa que vaya a desaparecer de los medios, pero casi, fuera el blog y el Twitter, el Tuenti en stand by y ya veremos si cae algo más. Me quedaré con las cuentas del Facebook, tanto la personal cómo la de la asociación y poco más. Si os sobra algo de moral o de tiempo y queréis leer algo mío, tenéis en este mismo espacio los primeros quince capítulos de la novela (una de las pestañas bajo la foto con el título de Turnedo). Espero cerrarla con un total de veinte a veinticuatro capítulos y prometo actualizarla hasta el capitulo dieciséis, más o menos a partir del cual comienza el desenlace, así cómo la versión definitiva del primer capitulo en cuanto la tenga. Veréis que es un primer borrador, lleno de gazapos entre los propios y los del Word, pero entre patada y patada espero que podáis disfrutar de una buena novela. La encuentro muchísimo mejor de lo que creía que podía llegar a ser antes de sentarme y empezar con ella, quizá un poco lenta al principio, quizá con la línea temporal un tanto desdibujada, pero estoy en ello.

Entre ciento cincuenta páginas y quinientas según formato, calculo unas doscientas cincuenta con una edición razonablemente buena, de acceso gratuito y a vuestra entera disposición. No daré sinopsis, práctica que considero execrable, baste decir que es un ejercicio sobre el amor y la soledad, a ratos cómico y en ocasiones bastante explícita y picante, con algo de sangre cómo en toda buena novela, es un viaje de descubrimiento entre los deseos y las miserias que componen el fondo de pozo del alma humana.

Si queréis criticas lo tenéis algo más difícil, yo también las quiero, pero curiosamente la única persona que ha estado leyendo la novela es también la única que no parece dispuesta a compartir su opinión (conmigo), ironías de la puta vida, me lo tengo merecido.

Hasta que me aclare las ideas.

Siempre tuyo, contra la distancia, el tiempo y sí mismo.

Diego Cózar

http://www.lyricsfreak.com/r/rolling+stones/the+last+time_20117882.html

SOBRE TURNEDO

Y al final descubro la importancia del prólogo cómo elemento literario. Puede que mas adelante le pida uno a Bellatrix (http://losrecuerdosperdidos.blogspot.com/) a Eva (http://ojalavivastodoslosdiasdetuvida.blogspot.com/ ), a Saila (http://sailustica.wordpress.com/ ) o a Fran (http://franrojo.es/ ). Si me gusta cómo se va desarrollando la cosa puede que me anime a pedírselo a Antonio Ochoa (http://blogs.lne.es/antonioochoa/ ) o a Pérez Reverte, cualquiera de los dos estaría bien. Me encantaría pedírselo a mi Sybil Vane particular, anteriormente mi tormenta perfecta después mi tormento perfecto, creo que sería un brillante broche final a un año de mierda, pero a este respecto mejor que me coma la lengua el gato antes de que me corten los cojones.

El caso es que pretendía avanzar el segundo capitulo antes del fin de semana, a modo de dos por uno cómo oferta de lanzamiento, pero con la matemática hemos topado. A cada uno de estos artículos les dedico unos cuarenta y cinco minutos más lo que tarde en decidir sobre qué voy a escribir, algunos un poco más complejos me llevan hasta la hora y cuarto de trabajo, hora y media cómo mucho. Respecto a su estructura, yo mismo la vengo limitando a un formato que más o menos ya domino, una extensión de unas ochocientas palabras, la habitual en este blog con su introducción su nudo y su desenlace. El primer capitulo de Turnedo, ya publicado en su propia página en la parte derecha del encabezamiento, por el contrario me llevó unas cuatro horas. Que no esta mal para un primer borrador, sobretodo si tenemos en cuenta que lo publiqué sin revisar, de hecho ni siquiera le pase las faltas. A esto hay que sumarle entonces la hora de propina ayer noche repasándolo y quitándole las susodichas faltas, todo para una extensión aproximada de unas cuatro mil palabras.

Entiendo que el primer capitulo sea el más complicado, de hecho el tiempo total empleado para su composición supera el trimestre, más o menos desde que decidí escribirlo hasta que lo publiqué la semana pasada. Esto se debió a un súbito y prolongado ataque de pánico, me aterrorizaba la idea de decepcionarme a mi mismo supongo, veréis, siempre pensé que sería capaz de escribir una buena novela, que sólo era cuestión de dedicarle tiempo y esfuerzo, tanto es así que me desmoroné ante la perspectiva de fracasar. Porque después de todo… ¿de qué vive el tonto de los cojones cuando le quitas la ilusión?

Ahora no obstante me centro en otras cuentas, si soy capaz de escribir unas diez páginas al día (no hay problema) en cuestión de un mes puedo tener un primer borrador listo. Pero voy a dejar esto a modo de plan B, porque si bien es cierto que podría tratar de sacar el libro en un mes también es cierto que a partir de los quince días sería capaz de cortarme las venas, mejor tomárselo con un poco más de calma.

Porque confieso que el proyecto resulta un tanto frustrante principalmente por dos razones. El simple acto de escribir ficción implica que ya has tenido que imaginártelo antes, se trata de ir sacando y modelando una serie de ideas preconcebidas, por lo tanto el proceso requiere de una paciencia de la que siempre he carecido. Además el acto de escribir, o de ser escritor, produce una cierta incomprensión generalizada, a veces me siento cómo un mono tocando el tambor en el desierto, nadie sabe cómo ha llegado allí ni por que insiste en lo que sea que esté haciendo.

¿Por qué una novela entonces? Bueno, es difícil y es ambicioso. Ya había comentado en este mismo blog mi deseo de probar con algo más largo, la verdad que no se me ocurrió nada mejor que el formato rey de nuestro tiempo. Publicarla por artículos además me proporciona una sensación de movimiento, de qué es algo real y que avanza, hacerlo de modo gratuito no creo que cambie las cosas en modo alguno, tal vez así consiga que alguien la lea. Tengo también la sensación de que esta puede ser la última oportunidad que tengo de hacer algo con mi vida antes de los veinticinco y con un poco de suerte, puede ser mi oportunidad de hacer algo remarcable con mi vida antes de los veinticinco.

¿Por qué Turnedo? Bueno, cualquier gilipollas puede hacerse millonario escribiendo sobre vampiros que van al instituto. Yo he decidido escribir sobre cosas que conozco, sobre gente y situaciones que me han inspirado o me han hecho pensar. Además de ser una fantástica canción de Ivan Ferreiro, Turnedo también es una palabra evocadora en si misma, al menos para mí, una historia de amor a su manera, de las que acaban para que otras empiecen, de las que empiezan para acabar, las que acaban antes de empezar y de las que simplemente no se acaban. Espero que en el libro haya un poco de todo esto, al menos así es de momento en mi cabeza. Espero poder ir colgando un par de capítulos cada semana, al ser variaciones dentro de una página y no nuevas publicaciones ni Facebook ni Twitter avisan de su publicación, no obstante estarán ahí. Nada de esto habría sido posible sin vosotros. Gracias.

Arranco sin más sabiendo que si fracaso sólo tengo que volver a empezar. Ahora que salga lo que tenga que salir.