Acerca de diegocozar

Esta es mi primera confesión desde el día en que hice la primera comunión y aunque me gusta hablar tengo muy poco que decir. Sólo que me gustaría querer más a los que me quieren y menos a los que no lo hacen. Decir que creo más en la magia de la vida que en la de Harry Potter, que el arroz siempre se me pasa pero que hago unos macarrones de muerte, que prefiero las mujeres al fútbol y el vino a la política.

NO ME QUIERO CASAR

¿Ayuda escribir a combatir el calor? Pues no. Pero es de bien nacidos ser agradecidos y en vista del renovado interés de algunos lectores díscolos bien vale la pena el esfuerzo, bienvenidos de nuevo aún sabiendo que nunca me habíais abandonado del todo.

Ahora al lío. ¡Regocijaos todos! ¡Nos vamos de boda! Vamos a ponernos guapos mientras dejamos temblando las cuentas del banco, dejándonos sueldo y medio en ropa que no nos volveremos a poner y reactivando de paso la economía. El amor está de moda y como los momentos mastercard no tiene precio y oye, si hay que tirar la casa por la ventana se tira, que estos dos son de los buenos y no tiene pinta de que nos vayan a hacer pasar por esto de nuevo.

Y es que tras pensarlo un rato no se me ocurren dos candidatos más ideales para el si quiero. No tenían pinta, ni ganas, pero todo fue proponérselo y tirar para adelante, normal por otra parte. Pareja de hecho y profundamente enamorados el uno del otro desde los quince años, eficacia demostrada en lo bueno y en lo malo, respeto mutuo más allá del cariño, amigos en común y comunes gustos y aficiones, afinidad en el test de la Cosmo… 110% y tirando bajo. Verlos crecer, divertirse y madurar juntos estos años ha sido para mí un placer, un honor y un privilegio, verles ahora el día de su boda sabiendo que no se les puede desear nada mejor a ninguno de los dos es algo precioso, intenso.

Pero sin mierda ególatra y narcisista este blog no sería mío, así que dejémonos de cosas bonitas y centrémonos en lo de siempre. Porque si la envidia fuese tiña a mi me llamarían Juanito sin piel o Juanito dentro afuera, o al menos eso pensaba al principio. Porque aquella llamada imprevista, aquel “tío vas a flipar, ¿estás sentado? ¡me caso!” cayó al principio, al margen de la sorpresa, cómo un golpe de adrenalina, un subidón y un riego de endorfinas. Hostia tú, que este se casa, y a los cinco minutos bajonazo existencial.

Porque ahora este se casa, el otro se va a trabajar a no se dónde, o a hacer un master a no se cuantos, a aprender chino a China o bable a Canadá, fulanito está embarazado y contento, menganito ha comprado tal bar, a la vecinita de al lado le ha salido un curro en Baleares y tú, mientras, sigues con la sensación de seguir atascado y en lo de siempre, matándote a currar y más sólo que la luna lunera. Y la sensación cómo de quedarse rezagado en algún tipo de carrera te invade, haciéndote sentir estúpido y culpable, ahora bien, todo es cuestión de buscar un poco más y no me refiero a excusas.

Me hago mayor, y a cada día que transcurre formando un poco más mi identidad crezco cada vez un poco más intratable. Celoso de mi espacio y de mi tiempo, cada vez más limitados, me dedico principalmente a trabajar, escribir, entrenar y a ver las series que yo elija en el momento que yo elija.

Sobre el trabajo poco o nada que decir de momento, trabajo es trabajo y cuando se trata de trabajos con “s” el esfuerzo y el tiempo se duplican, no el crecimiento personal. De momento poquísimo tiempo libre invertido casi por completo en la segunda ocupación. Un lujo vamos.

Escribir poco, menos de la mitad de lo que debería. Finiquito la parte de sistema de libre acceso la semana entrante, espero que la disfrutéis y que me empecéis a regalar vuestras primeras notas y comentarios. Espero no atascarme con la segunda parte al dejar de publicar los avances cómo ya me ocurrió la última vez. Sobre Turnedo, lo de la portada se está alargando, lo sé, pero las cosas de palacio van despacio y no conviene presionar a los artistas, son almas atormentadas que tienen sus propios tiempos. En un par de semanas espero tenerla en Amazon, si hago cualquier tipo de presentación antes os avisaré por aquí. Las críticas son muy favorables, de momento todas, y no me meteré en correcciones de última hora salvo que consiga la opinión de algún crítico de lujo, pero no habiendo manera hasta la fecha voy perdiendo la fe.

Lo de entrenar en fin, en verano poco y mal, mucha goma, mucho hombro y muy poca cosa en general. Un descanso a mis carnes cada vez menos firmes, pero entre otras estoy considerando ponerme bestia a lo bestia, diseñándome un programa de ocho meses, con dieta de engorde bovina, atiborrarme de proteínas, creatina y aminoácidos. Todo fuerza y volumen, subiendo los cinco kilos que me separan del jabalí que se que llevo dentro. Tendré que olvidarme de los abdominales y ver cómo se me desarrolla un bandullo de espanto, véase una preñez perenne masculina, pero estoy bien dispuesto a ello.

De las series ya hablé, y de lo social lo de siempre. Cada vez más directo y más brusco, desechando a todo el que me toca las pelotas y cada vez más desencantado con el género femenino, quiero decir, no, me encantan, pero el caso es que hace tres años que no encuentro a una chica que me haga considerar aquello de casarme como una buena idea. Cuestión esta que no me hace sentirme precisamente bien. Rememorando de nuevo mi colección de estupideces y cagadas de los últimos años.

Entiendo que tiene que haber una serie de palabras, nuevas o ya usadas, que en un orden determinado consigan que finalmente me explique con claridad, pero no termino de dar con ellas. Por mi parte creo que dos años después ya voy aprendiendo una lección muy dura y cruda.

De vuelta a lo de casarse. Ni de coña, no tengo ni tiempo ni ganas ni con quién, así que la sensación deprimente no puede venir en ningún caso de la envidia, no, de ninguna manera. Tal vez me retrotraiga a mis momentos mas oscuros, hace un par de inviernos, obsesionado con el gimnasio y con el full, conocido y tratado por nombre de combate cómo Dieguito “mala vida” (fruto de una bravata del estilo “a ti voy a darte yo mala vida” o similar) y roto o casi moral y anímicamente, enfermo terminal de mal de amores, sin trabajo y con nada mejor que hacer. No, definitivamente no puede ser la sensación de estar estancado. Va a terminar siendo envidia sana y la pregunta de siempre, ¿qué hubiese sido de mi si las cosas me hubiesen ido bien? Aunque espero que sea para mejor, estoy muchísimo más hecho ahora de lo que lo estaba entonces. ¡Viva los novios!

Y LLEGÓ EL VACÍO

Y tras un tiempo llegó el vacío. Y en verdad hacía un tiempo que lo temía.

No sé si se debe a la autoimpuesta limitación de papel, obligándome a cerrar el blog tras unas cuantas entradas más, no sé si será por el exceso de trabajo, esa enormidad de horas yendo y viniendo permanentemente de un sitio a otro, la imposibilidad de conectarme a Internet por periodos prolongados, el calor del verano o la influencia negativa que ejerce sobre mí la luna durante el menguante de agosto. Pero lo cierto es que por más que piense en ello no se me ocurre nada bueno sobre lo que escribir.

Al menos una vez pasada la enésima despedida, un nuevo popurrí de series, otra descripción de un sueño extraño y otro habitual -por reiteración- artículo descriptivo de la letanía del abandono de los últimos dos años. Esos fueron los comodines y ahora nada,  seco, seco cómo los campos en este verano que todavía no llega y en el que ya ha empezado a caer la hoja de los árboles.

Pero no estoy tan desesperado cómo para hablar del tiempo aunque si alguien cree que la ausencia estival está conectada con su perenne mal estado de ánimo podemos formar un club. También llevo unos días molesto con la permanente retahíla de comentarios incendiarios que surcan las redes sociales, contra el papa y la iglesia generalmente por parte de gente joven autodefinida como de izquierdas. Veréis, yo no soy un tío religioso, no voy a misa a menos que sea estrictamente necesario y si lo hago no voy por la salvación del alma eterna del difunto, lo hago por prestar apoyo con mi presencia a la familia del finado. Además cómo licenciado en historia estoy mucho más al tanto de los desmanes, corrupción y atrocidades cometidas por hombres de la fe a lo largo de los siglos que muchos de los que ahora les critican, no obstante y sin necesidad de presumir nuevamente de título os diré lo siguiente, la estupidez ha acarreado a lo largo de la historia muchísima más corrupción, atrocidades y desmanes que la que es santa casa para estos señores católicos.

Al margen de la necesidad o no de una iglesia cómo la católica, al margen de la acción social de caritas o de los propios religiosos y al margen de su labor cómo guardianes y conservadores de innumerable patrimonio, al margen de todo esto y de lo demás, yo no me meto con ellos porque no veo la necesidad de criticar a una persona por sus creencias, sea católica, musulmana, ciencióloga u ornitorrincóloga, crea en Budha, Jesucristo o en los osos Gummy, porque no me meto con nadie que no se meta conmigo o que no cause mal premeditado u inconsciente a la totalidad de la sociedad o partes aisladas de ella.

Si hay atascos, trabajo extra en urgencias o la necesidad de recoger un poco más de basura a mí me vale. Porque basta con echar números para saber que los niños y niñas del polo y el to tus tus, se van a dejar un pastón allí por dónde pasan, basta con echar cuentas para sacar en claro que esta visita papal nos va a dejar varias decenas (sino más) de millones en beneficios. Luego justificamos todo por la crisis, aceptamos sin demasiado ruido una falta de trabajo y oportunidades sin precedentes, pero nos llenamos la boca criticando la lluvia del maná católica caída estos días por toda España. ¿En serio qué creen que va a pasar si consiguen las olimpiadas? Ojala se escuche a los progres mandrileños y el próximo encuentro con el papa se haga en Cangas del Narcea oiga, igual así pagábamos el pufo del ayuntamiento…

Otro buen argumento sería decir que no veo a los jóvenes cristianos quejándose de la abundancia de progres trasnochados por las redes sociales. Pero bueno, que los zombies del Papa se entiendan con los zombies del Público-La sexta y a mí que me dejen en paz.

Pero tampoco quiero hablar de esto más allá de lo presente, siento alergia por los opinólogos en general y por los deportivos en particular. Los medios están tan corruptos cómo aquellos que les gestionan  las subvenciones y desde el articulista más modesto hasta el redactor más reputado son parte del problema, nunca de la solución. Criticar a unos chavales que vienen a dejarse la bolsa y la vida a España a cambio de un par de misas y no criticar a quién deja un saldo de cinco millones y pico de parados no es vergonzoso, solo puede ser o estúpido o abiertamente malvado. Y prestar oídos a estas estupideces es aún más estúpido, y más de mi parte.

Pero si que es algo, es fácil, prácticamente cualquiera tiene una opinión sobre todo, basta con adornarla un poco, dorar bien la píldora y buscar una plataforma afín dónde verterla, con tiempo y el mínimo esfuerzo de lanzar un par de artículos al día la reputación terminaría llegando, de santo para unos y de demonio para otros, pero llegaría pronto, bien pagada y sin necesidad de pensar.  ¡Dios! si los tontos volasen no veríamos el sol.

No, no voy a hablar de estas cosas, no quiero. Entiendo que los ánimos estén encendidos con esto, pero también sé que la semana que viene lo estarán con otra cosa y a la siguiente con otra, la anterior se cuestionaba a los mercados y a las agencias de rating (se que son malas, pero políticos, bancos y sindicatos no son mejores), esta al Papa, la próxima la huelga del fútbol y la siguiente será otra puta mierda por el estilo. Y yo no seré participe de eso, me centraré en escribir mis novelas, en escribir sobre mujeres que no me importan y sobre la mujer que ha sido mi tormento y duda durante todo este tiempo, porque aunque así no me gane la vida sobre esto si que vale la pena escribir.

No escribo sobre el entrenamiento porque esos artículos no los leía casi nadie, no escribo sobre cine porque hace siglos que no veo una película buena, no escribo más artículos cómo los más leídos porque válgame el cielo –luego dicen que el obseso soy yo-, no escribo sobre quién quiero escribir para no ser cansino y luego escribo sobre ella para no sentirme culpable, no encuentro nuevas musas y por eso cada día me aburre un poco más. No recuerdo su cara, Dios, no la recuerdo para nada. Y sí, tengo dos nuevas novelas completas y desarrolladas prácticamente en su totalidad dándome vueltas en la cabeza, temo perderlas poco a poco, a medida que el tiempo en barbecho les vaya arrancando pedazos, pero me falta esa motivación vital necesaria para sentarme y escribir, me falta quién me lea. Quién me lea a mí y no lo que escribo, y acabo de descubrir que eso es más difícil de encontrar de lo que imagináis.

Pero restringiendo tanto la inspiración se seca y esta semana no he tenido tiempo para la novela, las chicas que he conocido no me dicen nada y ella cada vez me dice menos… nunca he estado tan cerca del vacío cómo lo estoy ahora y no lo vi venir.

VA DE SERIES

True Blood, Breaking Bad, Raising Hope, Misfits, Wilfred, Modern Family, Game of Thrones, Boardwalk Empire, The Walking Dead… ya es un hecho, abrir la página de seriesyonkis, danko o pepito supone una perspectiva mucho más rica y mejor que la cartelera de cualquier cine, en parte por la variedad del menú y en parte por la calidad del mismo, HBO, Showtime, AMC… han subido el listón del género de la serie televisiva, redimensionando para siempre el formato y alejándolo del aura de la serie B.

Véase el éxito mundial de dos superproducciones para la cada vez menos pequeña pantalla de nuestros hogares, Game of Thrones y The walking dead. Y digo superproducciones por el propio planteamiento de las mismas,  enraizadas en los géneros de la fantasía y la ciencia ficción siempre tan caros de adaptar, tan espectaculares cómo dificultosos. La primera, Juego de tronos, de la factoría HBO y con el sello de David Benioff y D. B. Weiss adaptando la novela homónima de George R. R. Martin, introductoria de la extensísima saga canción de hielo y fuego.

Todo un pelotazo, la compra de la historia por parte de la cadena entusiasmó a la legión de fans de la popular saga literaria desbordando toda expectativa, la producción de la misma se convirtió en todo un reto desde el primer día y el resultado no se puede discutir, millones de seguidores en todo el mundo pendientes de cualquier nuevo avance que asome por la web. De esta primera temporada destaca el gran papel de Sean Bean, quedando ahora por ver qué nuevos giros veremos en abril con el estreno de la segunda temporada. A priori el reparto se presenta bastante envejecido en comparación con lo que se ve en los libros, en los cuales el desarrollo argumentativo es extremadamente lento transcurriendo apenas un par de años en los cuatro tomos (Winter´s keep on coming), provocando adaptaciones a menos que estos actores resulten inmunes al paso del tiempo. Habrá que ver también cuantas temporadas se propone sacar adelante la HBO y cuántas verán finalmente la luz. Personalmente espero un mayor despliegue de medios para la próxima temporada superando situaciones como el pauperismo escénico en el torneo de King´s Landing,  así como recursos tan poco originales cómo dejar inconsciente al protagonista a la primera ocasión para ahorrarse las escenas de lucha.

The walking dead es otro tanto de lo mismo. Adaptación de Frank Darabont del popular comic americano para la cadena AMC. He leído recientemente que el propio Darabont ha causado baja de última hora en el proyecto televisivo así como la existencia de dudas respecto a su continuidad por problemas presupuestarios. En cualquier caso es seguro nuestro disfrute de al menos una segunda temporada protagonizada por el mismo elenco de la primera,  con Andrew Lincoln a la cabeza. Temporada en la que espero se solucione la falta de ritmo vista en algunos episodios de la primera (tell it to the frogs), poco procedente para una serie con el fin del mundo cómo escenario. Ya es hora de ver más acción y Apocalipsis sustituyendo al aura de angustia e incertidumbre tan característicos de la primera temporada. Dios no habría creado los zombies y las cortacésped si no quisiese que atropellásemos a lo uno con lo otro.

Hablando de dramas un tanto lentos hay que hablar de Breaking Bad. Creada y dirigida por Vince Gilligan para AMC, esta serie es básicamente la culpable de que me imagine un laboratorio de metanfetamina dentro de cada autocaravana que veo, es más, es la culpable de que me imagine a mi mismo cocinando meta y haciéndome rico dentro de esa autocaravana. Grandísima serie y tremendo reparto. Su catalogación como comedia resulta por el contrario inconcebible, Walter White (Bryan Cranston) es un brillante químico fracasado en su carrera que se dedica a las clases de instituto, pasa sus tardes pluriempleado en un túnel de lavado, tiene un hijo con parálisis cerebral y una mujer embarazada… cuando le diagnostican cáncer de pulmón.  Entiendo que el surrealismo de algunas escenas resulte cómico, así cómo que el rostro de Cranston tan reconocible por su papel en Malcolm pueda confundir, pero llamar a esto comedia no tiene perdón. Críticas, la constante búsqueda de simbolismo y el protagonismo de distintos elementos de atrezo puede llevarte a pensar por momentos qué estás viendo alguna insufrible película centroeuropea, además de la profunda aversión que me despierta la brillante actuación de Anna Gunn en el papel de la insufrible, manipuladora, controladora y desagradable en general Skyler.

Espero también cómo agua de Mayo la nueva temporada de Boardwalk Empire, el drama mafioso del creador de los soprano e inspirado en la Atlantic City de la ley seca que tan buena imagen me dejó tras su primera temporada. Así cómo una nueva temporada de la eléctrica e impactante miniserie Misfits, tan recomendada por Chavis (Xavi-catalán, Txabi-vasco, Chavi-Asturiano, Chavis –rizando el rizo) cómo original.

En curso se encuentra la cuarta temporada de True Blood, con un nuevo capitulo on line cada lunes y el ritmo habitual de resolución y aparición constante de nuevas tramas. De momento la temporada lleva mejor ritmo que su predecesora y resulta -salvo por un terrible inicio de temporada al mas puro estilo embrujadas- igual de brillante que de costumbre. La adaptación televisiva de las novelas de Charlaine Harris se mantiene relativamente fresca e igual de recomendable para aquellos que aún no la conozcáis, no así cómo otra de mis favoritas: Californication, muerta entre los grises de todos los finales que se alargan demasiado, no sobrevivió a los cambios bruscos en el reparto ni al excesivo victimismo de su protagonista. Una verdadera lástima.

Ahora bien, alegra esa cara,  hablemos de comedias. De una parte la familiar –valga la redundancia- Modern Family, una tanto convencional pero aún así brillante comedia de situación, Wilfred, que merece su comentario aparte, y Raising Hope, lo último del genial Greg García.

Ryan es un joven frustrado, descontento con su trabajo y con su vida que ha decidido despedirse del mundo cuando conoce a Wilfred,  un australiano disfrazado de perro adicto a la marihuana y al caos social, al que el resto de la sociedad ve únicamente como a un perro y a quién solo él escucha hablar. No deja de ser el cuento del hada madrina, un viaje en busca de la realización personal guiado en este caso por un hombre en disfraz de peluche ninfomano, bebedor, drogadicto y manipulador. ¿En el reparto? Ni más ni menos que Elijah Wood, que ahí es nada.

Por último pero no por ello -ni de lejos- menos importante, Raising Hope. Una de las alegrías-revelaciones de la temporada. Un nuevo puntazo del creador de  Me llamo Earl basado en esta disfuncional familia de clase baja americana, cómico exponente de la White trash. Un reparto sin demasiadas caras conocidas y un argumento construido únicamente en busca de la diversión pura en torno a la historia de un padre soltero. Situaciones surrealistas para alegrarte los veinte minutos del desayuno antes de ir a trabajar, ideal para empezar el día con una sonrisa o no acostarse enfadado, no deberíais perdérosla.

I WISH I WAS THE MOON TONIGHT

Esta mañana estaba corriendo, rodeado de verdes prados el viento mecido por el sol, pero no había muerto pese a seguir las indicaciones de Don Máximo Décimo Meridio, corría por la sierra de l´arquiecha y me sentía bien, en forma, hecho un torete, a gusto, feliz. Feliz man que les pese a las siete fantásticas de julio.

Y ahora os contaré quienes son estas fantásticas y tan hermosas cómo fatales féminas cantábricas. Ya mencioné un par de veces como funcionaba el tema en Cangas, en julio concretamente y concretamente este julio ha sido un julio movido. Y si, son siete, como siete eran los siete samuráis, los siete pecados capitales y los siete enanitos.  Y lo cuento con dos cojones, no con siete.

Porque si, soy un poco zorra, tontearía hasta con el mismo demonio si se dejase –y estuviese buena- haciéndolo muchas veces hasta contra mi más primario y básico sentido común. Sabréis de lo que estoy hablando, la sensación única e inequívoca de seguir haciendo aquello que estés haciendo aún cuando sabes hasta en el tuétano que la estás cagando. Pérdida total de control y dosis extra de adrenalina, versión light de la sensación que seguro embarga a todo serial killer vocacional durante el desempeño de sus funciones.

Enumerémoslas: la chica del novio de recambio, la que buscaba novio nuevo, la que para nada había olvidado al viejo, la chica de la pesca sin muerte, la que pensó que me estaba enamorando, la que se va y la que nunca se va.

Reconozco que intentar tenerlas a todos fue cómo intentar recoger un desierto con un cubo y una paleta de playa, arriesgado, impropio y estúpido. No obstante y durante un mes, de un modo u otro, a costa de un enorme desproporcionado y vacío esfuerzo por mi parte ahí estuve.

Para después de todo, esta mañana mientras corría, sentirme bien solo. Bueno, bien si, no perfecto, en el estado de nostalgia depresiva habitual, resignado y paciente, tranquilo. Y si, solo. Porque al final, entre pitos, sms y flautas, esta mañana corría solo y me sentía bien porque durante un momento volvía a añorar únicamente a una.

Porque la chica que buscaba un novio de recambio nunca iba a encontrarlo conmigo –probó, falló y no la culpo, no soy nuevo en esto-, la que buscaba un novio nuevo ni siquiera me gustaba lo suficiente como para considerarlo, la chica de la pesca sin muerte, la de calentar sin tocar finalmente terminó recalentada de jugar a un juego que nunca me interesó, la que pensó que me estaba enamorando en fin… espero que se tratase solo de un malentendido, la que se va, se sigue yendo sin terminar de irse, no tengo ni idea de lo que va a pasar y en fin, me gustan las cosas claras y el chorizo con un punto picante, quizá por eso he decidido no pensar en ello, las decepciones van tan baratas que parece que las regalan y yo ya tengo un carro del mercadona llenito hasta arriba.

Siendo lo peor de todo esto la familiar vuelta a la orilla de siempre, a la nostalgia cálida y amarga de añorar a la última que surtió efecto. Ojalá algún día ella sienta lo mismo y piense en mí del mismo modo, porque no –y he preguntado- no venden pastillas para lo mío.

Mañana volveré a correr, eso seguro.

NOVIOS DE REEMPLAZO Y CINCO FORMAS MAS DE HACERNOS MIERDA

La chica me golpeó varias veces la palma de la mano con su frente, con fuerza y premeditación, la suficiente para que me preocupase dejarle marca. Sobra decir que ese tipo de conductas despeja y despierta la atención, más cuando vienes con actitud incrédula por bandera y varias copas de más. Después me colocó esa misma mano entre las suyas y comenzó a estirarme la piel con sus pulgares del centro de la palma hacia los bordes, acercando mucho la vista mientras lo hacía, prestando atención a cada pequeño detalle de la piel y de cada línea dibujada en la misma, analizando su longitud, su curvatura, su profundidad y su limpieza. La gente a nuestro alrededor calla, su grupo de amigas permanece atento a la mística y el mío calla y atiende por curiosidad, en medio de la Mon el silencio jode y yo termino por sentirme incómodo. Por fin la vidente se detiene y se pronuncia.

-Vivirás mucho –siempre lo he dudado- y bien –siempre lo he esperado- tendrás oportunidades de ser feliz –cómo todos- pero las desaprovecharás –nos ha jodido-.

Ahí es nada. Libra el esperpento porque aún ahora creo que todo fue un complot para encamarme con la chica con quién en efecto terminé durmiendo, o quizá y solo quizá todo sea la forma del universo para advertirme de que al final y no importa lo que haga la terminaré cagando, y con todo me refiero al haber bebido, a la vidente borracha, a la noche con la citada chica, a mi vida y al universo en trazos generales.

Pero bueno, quién la ha tenido y no la ha jodido no ha vivido y quién no la ha tenido no sale de casa. Por supuesto hablo de la oportunidad, siendo la oportunidad perdida causa matriz, primera y generadora de este blog y ahora causa de su misma desaparición, pero ahora por imperativo biológico.

Oportunidades que se presentan asgaya cuando hablamos, cómo ya hablé, de julio en Cangas. Reencuentros y encuentros con canguesinas por doquier que dan cómo resultado una sobreexplotación de las redes sociales y multitud de tours guiados a los rincones oscuros del prao del Molín. Esto es, salir a tomar algo cualquier día del Carmen u o con eventos, llegar a casa y ver tres peticiones de amistad, concretar algo para la siguiente noche con evento y después aquello de la semillita, papá y mamá. Al menos es así al ojo inexperto siendo en realidad mucho más complicado, y es que si la vida fuese fácil todos los tontos serían millonarios.

Y es que hoy por hoy y para aquellos que no frecuentamos quinceañeras el campo de batalla es bien distinto. Aquí unos ejemplos, empezando por el referido en el título.

El novio de reemplazo viene a ser una antiquísima costumbre que tengo por muy propia del género femenino. Fruto de darse demasiada prisa en cerrar relaciones con personas poco compatibles, el poco gusto por la vida de soltera y la disponibilidad de multitud de varones a prestarse a este tipo de juego nada limpio. Es de aquí de dónde viene la figura de la falsa soltera, que es aquella que aún sintiéndose soltera de cuerpo y espíritu viene con novio, al menos hasta que encuentre a alguien de garantías con quién reemplazarle. Esta actitud siempre me causó cierta repulsión, pero poco a poco y a medida que descubro lo habitual de la misma no me está quedando más que tragar con ruedas de molino. De todos modos no mola, aún cuando el otro tipo te importe la mitad de un carajo, debes y en mi caso no puedo evitarlo, preguntarte en qué le impedirá hacerte a ti lo mismo que le hace a él.

Tampoco es agradable dar con hombres fantasma. Algo por otra parte muy habitual, porque no nos engañemos, todo el mundo tiene a alguien en la cabeza a quién desbancar. Alguien de quién estás enamorado o a quién al menos preferirías echarle uno antes que a quién acaba de llegar y te lo ofrece, esto es, desde sentimientos profundos hasta una mera cuestión de antigüedad. En mi caso, el tiempo y la distancia cortaron un patrón de tal perfección que ninguna otra chica era capaz de pasar el corte, nadie era suficientemente bonita, buena o inteligente cómo para hacerme olvidar a la última y por eso mismo lo pase mal una temporada. Ahora es toparme con gente en una situación similar y faltarme piernas para salir huyendo. No hay forma de luchar contra fantasmas (mas que convertirse en uno).

Otro problema que puede darse es el campeonato de desconfianza. Veamos, a todos nos han hecho daño, por rechazo o por abandono, y es perfectamente lógico no querer exponerse fácilmente a otra experiencia similar. El problema viene cuando la situación sentimental se convierte en campo de batalla, cuando te pasas el día recordándole a la otra parte lo poco enamorado que estás y lo mal que haría ella implicándose contigo, terminando por dejarla cuando ves que te hace caso omiso. Te dices que era por su bien, cuando realmente eres tú el que no quería implicarse con nadie, el que se cagó de miedo al verla dejarse llevar por temor a una nueva emasculación anímica. Después de todo fue dejándose llevar como empezó todo la última vez.

Por el contrario y aquí va una cagada bastante habitual, el exceso de confianza, es capaz de espantar al más valiente e incluso al más pringado de los amantes. Si una chica decide por su cuenta y riesgo quedarse a dormir antes de que se lo ofrezcas es atrevida, si duerme más que tú o se levanta más tarde es incómoda, si te pide una toalla para ducharse empiezas a ponerte en lo peor y si directamente entra a revolver en tu armario lo sabes, si además se queda a desayunar y tienes que jurarle que has de ponerte a trabajar para que se vaya… entonces si que la has cagado. Corre y escóndete.

Aquí aprovecho para matizar otra vez que soy un gran fan de las mujeres, tengo todos sus álbum (Hank Moody) incluso los EP y las pruebas de estudio. Y si en este caso aparecen cómo los sujetos de estudio es solo porque son los casos que mejor conozco, pero estoy seguro de que todas estas situaciones son aplicables a ambos géneros en todo tipo de variables. Guardad los cuchillos, me pone nervioso tanto sonido de piedra de afilar.

A este propósito un error más común en hombres que en mujeres es el eco del gemido. Consistente en la paja mental que te montas tras pasar una noche mágica con alguna chica que, casualidades de la vida, se ha aprovechado de ti. Seguramente sea alguna chica con un hombre fantasma bien gordo en su equipaje, pero el caso es que mientras tú te montas un perfecto idilio romántico en tu cabeza lo único que ella buscaba era un par de paseos sobre el mecanismo hidráulico bajo tus vaqueros. La verás, le sonreirás cómo un gilipollas en un exceso de confianza y pasará de ti en un campeonato de desconfianza. Supéralo.

Finalmente y en lugar aparte quiero dejar las formas tradicionales de cagarla. Prestando demasiada o demasiada poca atención, teniendo un cuelgue por una chica con novio y que en este caso no piense en reemplazarlo, emborrachándote y soltando alguna estupidez, emborrachándote y yéndote con alguna estúpida, hacerse tanto de rogar que te manden a la mierda, mandándola a la mierda justo antes de que se deje de hacer de rogar, apuntando a demasiados objetivos a la vez, viendo oportunidades dónde no las hay o bueno, casi de cualquier forma que se te pueda ocurrir, que creas que puedes remediar o que no concebirías ni en un millón de años. Nunca subestimes hasta qué punto o de qué manera puedes llegar a cagarla.

Yo las conozco casi todas y tengo la sensación, que no la confirmación, de seguir cagándola un poco más cada día.

 

PERMÍTEME QUE TE INVITE A LA DESPEDIDA

Estamos en una boda, al menos yo estoy en una boda, he adelgazado algo y el traje me vuelve a ir bien. Ella lleva un vestido conocido, estampado de flores rojas con algún detallito blanco. La veo al otro lado del patio y me está mirando, se me forma un nudo en el estómago que me cierra el cuerpo hasta la garganta, apenas puedo respirar cuando hago un esfuerzo superior por serenarme que termina dando frutos.

No tengo ni la mas remota idea de lo que puede estar haciendo ella allí, me sorprendo por no haberlo visto venir y trato de pensar en qué puedo hacer ahora. Ya ha apartado la vista pero no yo, está rodeada de gente pero sola, nadie la coge del brazo ni espera parado junto a ella. No puedo dejar de mirar a un rostro borroso, difuminado por el tiempo y la distancia, un rostro tan evocador como peligroso.

Es el patio de uno de esos grandes salones para bodas actuales, de esos que han proliferado en torno a Oviedo y Gijón con mucho más aparcamiento que encanto, seguramente ella esté allí cómo parte del público asistente a alguna otra ceremonia. Me vuelve a mirar, pero esta vez sin rastro de sorpresa o de cariño, una mirada reconocible. Recuerdo cuando, ya sin estar juntos, un día se cruzó conmigo en un bar y sin poder evitarlo me sujetó del brazo y me dedicó la mejor de sus sonrisas, únicamente durante el segundo que le llevó recordar quién era yo y qué había hecho. Una sonrisa acompañada de una mirada idéntica a la de hace un momento, no la última sino a la primera, la siguiente a la sombra de una cara conocida en el umbral de la mirada, seguida de un no puede ser y rematada en el sí, es él. Y nuevamente y tras un segundo de sosiego todo se lo lleva el viento, de repente tengo frío y algo más, ¿miedo?

En algún punto que no recuerdo nos fuimos, casamos a lo casaderos y nos metimos en un restaurante, una estancia amplia y bien iluminada, con adornos en las paredes y un amplio espacio entre las mesas propio para bailar. Estoy muy borracho, profundamente, noto el regusto a ginebra en la boca pero no soy capaz de dejarme llevar, mi mente me sigue dirigiendo una y otra vez al mismo sitio, no la he vuelto a ver pero no me atrevo a salir a buscarla. Nadie ha destilado nunca una ginebra tan fuerte cómo la que me haría falta para eso.

Por fortuna y cómo siempre ha acostumbrado a hacer ella me lo da resuelto. No la he visto acercarse pero de repente siento su mano alrededor de mi muñeca.

-Ven –me lo dice con suavidad, no lo pregunta ni lo ordena, sólo me lo dice, se gira entonces y sin soltarme empieza a caminar.

La sigo por la ahora interminable extensión del salón, nadie nos presta mayor atención salvo algunos rostros muy familiares, los rostros a los que ambos somos reconocibles. Tengo un millón de preguntas pero al final, por vez primera en mi puta vida, entiendo que hablar no me hará bien y me tengo la boca callada. Me dirige con paso firme a través de patios y aparcamientos, le recorro la espalda con la mirada, esa espalda otrora tan familiar y tan querida, esa espalda que ahora me pone nervioso, atormentándome con recuerdos y visiones de los viejos y buenos días en que todavía la frecuentaba. Cruzamos la recepción del edificio del hotel, en el ascensor y frente a frente nos apartamos la cara incómodos, como dos perfectos extraños, cómo dos enemigos íntimos, cómo lo que somos.

Me suelta para salir al descansillo y la sigo, saca la llave de una habitación y abre una puerta, camino tras ella hasta los pies de la cama y le digo a Dios “gracias, gracias, gracias”. Se baja primero de un tacón y luego del otro, tira de la cremallera lateral de su vestido y se queda en ropa interior. Da un paso hacia mi y alzándose sobre las puntillas me sujeta el nudo de la corbata y me lo suelta con habilidad. No parece muy interesada en aquello y me insta a seguir yo mismo, me desabrocho los botones con manos nerviosas y camisa y americana se van al suelo al tiempo, zapatos, pantalones, calcetines y calzoncillos les siguen todo lo deprisa que pueden mientras ella, a su vez, libera a las gemelas y deja caer al suelo un par de braguitas de encaje, una descuidada cabellera me dice que últimamente no ha estado recibiendo visitas. Cuando me lanzo a besarla, sujetándole la cara entre las manos y acercándole mis labios a los suyos, se aparta, me dice que no joda, que a quién quiero engañar,  que eso no, recordándome de nuevo quién soy y lo que he hecho. Me empuja contra la cama y me dejo caer, sentado, ella se me sube encima de rodillas sobre la cama dejándome sentirla húmeda. Follamos, follamos como perros, cómo perros que saben que al día siguiente han de ser sacrificados.

Y no es hasta justo antes del final que por fin me besa. Haciendo la cuchara, de lado, mi pecho contra su espalda le tiro de la parte de atrás del pelo girándole su cara hacia la mía. Me recreo en su lengua en mi boca, en su sabor, en su textura, tratando de grabarme a fuego ese recuerdo para no olvidarlo nunca. Después se acaba, ella llora, me pide que me vaya, se encierra en el baño, grita, insulta y amenaza. Maldice su cabeza y su error. Yo le digo que no me voy a ninguna parte, que salga y que plante cara, que ya es hora, que hoy vamos a zanjarlo todo de una vez por todas y, finalmente, sale.

Cubierto el cuerpo por la toalla, me acerco para abrazarla pero solo consigo espantarla, se escabulle hasta su ropa y se agacha para recogerla, no me mira. Me tengo que acercar y agarrarla, se resiste y me pisa. Pero no la suelto. Tengo un millón de preguntas, de acusaciones, tengo material de bronca dentro para llenar un pozo sin fondo, agobiándome, quemándome los pulmones. Después de tanto tiempo, dolor y puñaladas, de malos gestos y peores actuaciones, de dos años de mierda. Y lo que es peor, sé que ella también y mucho, tenemos basura para lanzarnos durante lo que resta de noche y las tres siguientes. Pero de nuevo y contra todo pronóstico hago aquello que debo hacer, le alzo la cara con suavidad, espero a que pose su mirada en la mía y sólo entonces le planto un delicado beso en la frente.

Hablo con criterio por primera vez en mucho tiempo, me guardo toda la bilis en un cajón y le pregunto cómo está, qué tal la familia, las nenas, el trabajo y el cambio de colores. Escucho todo lo que me tiene que decir, respondo a todo lo que me quiera preguntar y sólo entonces nos fundimos en un abrazo de verdad.

He dormido demasiado, he bebido demasiado y todo se mezcla. Las brumas del sueño se despejan lo justo para darme cuenta de que estoy en casa, sólo, tan resacoso que técnicamente sigo borracho. Sintiéndome bien por un instante hasta el momento de realización en que descubro que nada de esto ha ocurrido realmente, que seguimos en guerra y que cada día importa un poquito menos, que solo es la milésima vez que hacemos las paces sólo en mi cabeza y que es la única este mes, que me sigue sentando mal pero mucho mejor que las novecientas noventa y nueve anteriores. Que estoy bien y que le vaya bonito. No puedo hacer más.

Toda historia digna de ser contada necesita un final. Sin excepción. Y el final de la caricatura de Dorian Gray es inminente, ya no me identifico con la esencia del presente blog y mucho menos con sus inicios o sus primeros artículos, con el aura de joven maltratado por el mundo, con el rollito de literato fracasado del club de los poetas muertos ni con todo lo demás. Quiero llegar a las doscientas entradas -por lo que puede parecer un brote de trastorno obsesivo compulsivo-  esta semana terminaré de colgar los últimos tres capítulos de Sistema que ofreceré libremente y después fundiré a negro. Quizá me tome un descanso, pero la verdad que eso no lo tengo decidido. Un abrazo a todos.

CANGAS EN JULIO

Es el sueño intenso mezclado con las ganas de no irse a dormir, es el levantarse con la boca seca y una resaca de espanto solo para irte a desayunar compuestas aún sabiendo que, con el estómago vacío, la mezcla de licores blancos rebajada con vermouth te va a hacer un agujero en el estómago que te va a salir por la espalda. Es el olor a pólvora, el sabor ácido de la caipirinha y el regusto a potaje de berzas de la abuela, a la caldereta de cordero de Indurain y hasta a las raciones de L´ablugo. Es el olor a vino y las manchas de cubalibre. Es la gente, es el “!Coño! ¡Viniste!”, el “!Pelgar!” que suena al fondo de la calle, el “!¿Pero a qué te dedicas hombre que no se te ve el pelo?!”, el “!Hostia tú!” y hasta el “!Coño! ¿Qué tal?” que le sueltas a quién te para por la calle y a quién mentalmente no terminas de ubicar.

Es la música de las charangas, el yo te quiero dar y el parapa pa aleatorio, es el baile del que baila sin saber bailar ni pretenderlo, es la música inundando el callejón del trasgu, son las xanas con camisas de colores que pasean por la calle, las xaranas, madreñas, mechas, tiradas, polvorillas, gandayas, estalladinas y candelinas, son las mocinas de Cangas mi Cangas. Es el ruido de la gente atestando las calles del vicio, la de toda la vida y la nueva, la de la pretensión galáctica, es el ambientazo en la plaza del blanco, los botes sobre el banco y las copas en el café del Carmen.

Es el atravesar la calle atestada en pos de las camisas rojas que ves al fondo, es llegar y cagarte en todo “!mierda pa los de la alpargata!”. Es el rojo vino, es la peña el sarmiento, más que una peña un sentimiento. Es el arrojo de los nuevos ex juveniles que se prestan a todo, es la boina de Queipo, es Gabino el de Curriellos, es Paniagua, es Ayala el nuevo y el viejo, es el tambor de Sergio, es Víctor con la cámara, es su presidente David con sus embarques, es Avelino, que de Avelino tiene mucho y es lo que es para que algún día sea también Hugo, o Mateo cuando nazca. Es una tradición otorgada, es un tesoro y una responsabilidad heredada para hacer las cosas bien y dejarlo siempre un poco mejor de lo que estaba.

Es el vuelo de las golondrinas sobre la capilla del Carmen, entre el Narcea y el Luiña en Ambasaguas, en primera misa de novenas a las ocho de la mañana, es el tañido de las campanas y las camareras, vistiendo a la virgen con galas de reina. Es la medalla de plata con su lazo blanco y marrón, es ser socio de artesanos, es el ojo critico y la afición al ruido más puro, es saber decir bien tirao o no, es encender la mecha y hablar con Dios, diciéndole aquello de: “y-a que nun se manque naid e”.

Es la tirada de las doce y la procesión de bajada, es la expectativa y los nervios a flor de piel, la carne de gallina con las cargas preparadas a dos metros a la espalda. Es otra vez el tañido de las campanas, los tres avisos del voladoron y la mirada fija en el puente romano, es el primer pendón en aparecer y la primera visión del manto blanco de la virgen del Carmen. Es el ruido especial del primer volador al emprender el vuelo, es el “ahora, ahora”, es la combustión de la primera mecha del primer volador, es girarse a por el siguiente y repetir, es el estruendo creciente, el humo en la boca y hasta las varas cayendo. Es las carreras Cascarín abaxo, es la lengua de fuego de cada máquina a ras de suelo y la explosión de cada carga en el cielo, es cada segundo del final que te deja mudo, sordo y ciego. Es la descarga.

Es volver a empezar cada día, desde la última noche de la Magdalena a la previa a la romería. Es el momento en el que la villa es el mejor lugar del mundo del que ser y en el que estar. Es salir otra vez y no querer volver a entrar, es desear que no se acabe y es quererlo disfrutar. Es Cangas en Julio, es agarrarla y no soltarla, es lo más de lo más.