25, EN UNA HISTORIA DE AMOR

Y ya van veinticinco. Quizá lo propio sería dejarlo correr con elegancia, sin hacer ninguna mención especial al tema quitándome importancia. Pero para quitarme importancia ya está el resto del mundo y tampoco es que últimamente ande muy sobrado de temas para postear. No estoy viendo nuevas series, no he encontrado libros verdaderamente interesantes, sigo negándome a tocar el tema político, el deportivo u o el cinematográfico cómo el resto de patanes que quieren ser opinólogos profesionales y al final, entre escribir y trabajar, tampoco he tenido tiempo de perderme en las reflexiones habituales.

De todos modos ciento noventa y cuatro entradas y me quedan otras seis. Ya he escrito por adelantado la última y creo que –a excepción de aquellos a quién no les parezca una rayada impresionante- os gustará mucho. El próximo mes hará dos años desde que empecé con esta pequeña incursión literaria y este vigésimo quinto día de mi nombre parece un momento adecuado, o al menos tan bueno como cualquier otro, para echar la vista atrás y hacer inventario.

Licenciado y con empleo me encuentro mejor que nunca. Y no es que el empleo sea aquel con el que siempre he soñado, a decir verdad es una alternativa que nunca había considerado hasta que la oportunidad se cruzó en mi camino, pero lo cierto es que es un trabajo atractivo no tanto respecto al salario sino en cuanto a la oportunidad constante que presenta de crecer, de innovar, de lanzar nuevos proyectos desde cero y verlos crecer. Claro que tampoco es que el tema académico me parezca crucial, nunca lo ha hecho. ¿Tienes dos másteres, dos licenciaturas y un doctorado? ¿Hablas alemán y chino? Enhorabuena, tienes treinta y cinco y no has pegado un palo al agua en tu vida, además el manejo de otros idiomas solo indica que eres capaz de aburrir a más gente con la incontenible sarta de estupideces que viertes siempre nada más abrir la bocona. Ni el peor trabajo excusa la ignorancia ni el título más puntero exime de la estupidez.

Pero el tiempo pasa para todos y a medida que lo hace es inevitable ir asentándose respecto a ciertas ideas. Una fundamental y prácticamente olvidada es la del deber. Y digo lo de olvidada porque parece que nadie hable de ella últimamente cuando, en estos tiempos de crisis y de ruina, de pauperismo moral y político, nadie censura o humilla públicamente a aquellos que sin el más mínimo recato se dedican a hacer el imbécil. Todo porque los Fulanito es así o Menganita es de aquella manera, porque con los políticos ya se sabe o porque ye lo que hay. Veréis, con el tiempo me he dado cuenta de que básicamente todos somos niños grandes, queremos lo que queremos cuando lo queremos y de buena gana nos echaríamos al suelo a patalear cuando no lo conseguimos, pero el merito radica en la elección de no hacerlo. En mantenerse firme y hacer lo que debe hacerse, trabajando hasta caer rendido y esforzándonos para ser buenas personas. Y es que creo que todos nos pasamos la vida interpretando lo mejor que podemos el papel de la persona que creemos que debemos ser , así ninguno es un trabajador modelo, un padre ejemplar o un gran amigo del alma, sino que nos esforzamos en el trabajo, tratamos de ser grandes padres y de cuidar lo mejor que podemos de nuestra gente, no porque sea un gesto natural salido de la nada mágica y que surja sin esfuerzo, sino porque damos lo mejor y tratamos de cumplir lo mejor que podemos en nuestra vida. Eso es el deber y ser indulgente con los estúpidos, los vagos o los políticos no les ayuda a ellos pero sí que nos complica la vida a los demás.

Otra línea de pensamiento que ha terminado por materializarse definitivamente es la concepción que tengo sobre los demás, o siendo más preciso la concepción que creo que los demás tienen de mi y que en definitiva es la que me afecta. Nos pasamos el instituto creyéndonos las estrellas de la película, muchos se pasaran su vida creyéndolo y se morirán sin que nadie les saque de su error, la realidad es que la gente no dedica ni un segundo de su tiempo en pensar en nosotros. Pensarán en nosotros si les afectamos en algo o les interesamos para algo, pero de ahí a dedicar un pensamiento a nuestros sentimientos o a nuestra situación personal hay un trecho largo. Dedícale un segundo, ¿hace cuanto que no piensas en cómo se sentirá Fulanit@? Ni siquiera aquellos más cotillas prestan atención a los sujetos de sus chismorreos, únicamente se centran en la noticia y en el placer que les proporcionará contarla. Este principio es básico para mí y es clave a la hora de establecer mis prioridades.

Y entiendo que pueda parecer lúgubre o pesimista, una vida dedicada al cumplimiento del deber y básicamente anónima o carente de calado, pero creo que el mundo es así y vale más aceptarlo como viene que perder el tiempo tratando de hacerse un nombre o intentando ser apreciado por los demás. Además pensar así ayuda a sacarse la cabeza del culo un rato. Los nombres vienen y van y los constantes esfuerzos por tratar de ser querido solo garantizan que serás el primero al que llamen cuando necesiten alguna gilipollez. Pero pese a todo esto llevo unas semanas sonriendo como un gilipollas y sin poder dejar de hacerlo, supongo también que ya conoceréis sin mucha más ayuda el motivo, tal vez a algún solitario empedernido y sin suerte se le escape, pero baste decir que la única razón es la misma que da inicio a todas las grandes historias que merece la pena contar: una casualidad, una mujer y una mirada.

Ahora solo falta que los medicastros y matasanos de Oviedo me devuelvan al chiquillo y me consideraré feliz, pero aún así estoy seguro de que a mis veinticinco años estoy mejor que nunca, y si vosotros no tuvieseis algo que ver en ello tened por seguro que no ahora no estaría escribiendo esto. Muchas gracias a todos, por todo.

Un pensamiento en “25, EN UNA HISTORIA DE AMOR

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s