ESPARTACO: SANGRE Y ARENA (Y HOMOEROTISMO)

Ya había comentado en este mismo blog que la serie me había sido recomendada por el sujeto F, incluso después de la desagradable impresión que me produjo el visionado del primer episodio él me recomendó perseverancia, por fe en su buen criterio perseveré, me acostumbré a las elevadísimas dosis de violencia y sexo gratuitos y el resultado no ha sido tan horrible cómo cabía esperar.

En líneas generales se admite que la serie nace fruto de los éxitos televisivos de la HBO, Hermanos de sangre, John Adams y sobretodo Roma. La serie se compone por una única temporada (por el momento) de trece episodios de una hora de duración, la estética esta basada en la película 300  a su vez inspirada por el cómic homónimo de Frank Miller, aunque en este caso los efectos están muy lejos de la calidad de los de la película. Sobre la historia poco que añadir, una visión renovada de la historia que hace medio siglo ya trabajaran Kirk Douglas y Stanley Kubrick, el aspecto innovador se encuentra en cualquier caso en la estética. De todos modos hay que tratar la serie cómo una obra de ficción histórica, alejada de toda intención reflejar una sociedad, un contexto o unos personajes históricamente creíbles, se trata más de creer para ver que de ver para creer.

Sobre el reparto quiero destacar a Lucy Lawless, conocida por su papel protagonista en la teleserie Xena, interpreta en este caso a Lucrecia, mujer de Batiatus el lanista, interpretado a su vez por John Hannah conocido por su papel en Cuatro bodas y un funeral, la pareja y sus ambiciones tienen gran importancia en el desarrollo de la historia de esta primera temporada. El papel protagonista de Espartaco esta interpretado por Andy Whitfield, actor australiano nacido en el Reino Unido, da vida al desertor convertido en esclavo, al esclavo convertido en gladiador y al gladiador convertido en leyenda.

Esta primera temporada ocupa el periodo que transcurre desde la captura de Espartaco hasta los sucesos que desencadenan su liberación. Intrigas, complots y traiciones se suceden a lo largo de estos trece episodios, marcados por el éxito o el fracaso en las arenas del circo y la fatalidad de un destino manifiesto sometido a las diversas suertes dispuestas por el azar y los dioses. El centro de la acción se sitúa en el ludus de Batiatus, en la ciudad romana de Capua en el año 73 a.c. Esta escuela de gladiadores es el foco de la acción junto con la arena del circo, aquí residen la mayoría de los protagonistas, desde los gladiadores y esclavos hasta altos aristócratas, las ansias de libertad de los primeros, el amor a los excesos y la sangre de los segundos, más la rica trama de mentiras y muerte conducen la historia y a sus protagonistas hasta los sucesos de sobra conocidos.

No obstante esta serie no es únicamente un drama de ficción histórico, no se basa únicamente en las intrigas de sus personajes, ni en la narración de unos sucesos históricos de una naturaleza épica sobrecogedora, ni siquiera en el estudio de la naturaleza del hombre en situaciones extremas, esta serie tiene además el contenido sexual y sangriento más explicito que yo recuerde haber visto por televisión. De la máxima romana de “pan y circo” los productores de la serie han derivado a lo que podríamos denominar “sangre y tetas”, en cualquier caso se trata de darle al público lo que reclama.

Por ejemplo, para hacer un dialogo más interesante podemos –en lugar de sentar a los interlocutores en un triclinium- hacer que la mujer enseñe el pecho, si queremos un impacto aún mayor podemos meterlos a ambos desnudos en la bañera, pero si somos los guionistas de Espartaco sangre y arena, debemos meter a ambos interlocutores desnudos en la bañera, enseñar el pecho de ella y a él le pondremos teniendo sexo anal con una bella esclava. Ahí es nada.

¿Toda esta sexualidad esta destinada a un público masculino? Yo diría que sólo a una parte, a decir verdad creo que he visto más salchichas en cinco episodios de la serie que en dos años en el vestuario del gimnasio. De hecho los gladiadores se pasan la serie en algo parecido a un taparrabos a todas luces insuficiente o en pelota picada en una especie de termas. En uno de los episodios se incluye además la escena de sexo gay más gratuita de la historia de televisión, el protagonista simplemente pasaba por allí, más que suficiente para que los guionistas le hiciesen un hueco (y a uno de los actores otro).

Cómo valoración final puedo decir que lo mejor es una trama entretenida con reminiscencias de Roma y 300. Lo peor, la sensación de que uno de tus mejores amigos te ha insistido en que veas una historia rarita sobre gladiadores, más homoerótica que lo más homoerótico de Wilde, con algún inquietante y lascivo motivo oculto aún por revelarse.

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